La gran decisión
En las dos últimas elecciones se ha demostrado el gran consenso que Laporta genera entre la masa social del Barça. Y, de paso, también que puede más que el balón entre en la portería rival que las no pocas peripecias sociales, patrimoniales y económicas que padece el club.
Al amparo en una supuesta “herencia nefasta”, que él incrementó al devaluar en casi 400 millones los activos en 2021, tras haberse perdido 360 durante los 16 meses del “todo cerrado” por el Covid, logró en su primera Asamblea (23.X.21) la reforma de dos puntos de los Estatutos que le estorbaban. Uno, el Art. 20.7, hacía referencia a la obligatoriedad de pedir permiso por mayoría cualificada (2/3 de los votos) de la Asamblea, para contratar aquellos créditos o préstamos que supongan un endeudamiento superior al 10% del presupuesto de gastos. Otro, el Art. 67, se refería al equilibrio patrimonial del club, de tal forma que dos ejercicios seguidos cerrados con pérdidas suponían el cese anticipado de la Junta Directiva.
Esos artículos eliminados eran mecanismos de contención, destinados a proteger al club de errores y frivolidades de sus dirigentes. Ahora, arropado por casi el 70% de la masa social en las últimas elecciones, y puestos a dar ideas, está en el horizonte de Laporta la posibilidad de eliminar el Art. 34.3 de los Estatutos, que dice que “el presidente podrá ejercer su cargo, consecutivamente, por dos mandatos de 5 años”.
Es éste un objetivo que, de alcanzarlo, le permitiría perpetuarse como presidente. Tal como está el ambiente, no le sería difícil obtenerlo en la próxima Asamblea, telemática por supuesto, en las que prevalece el modismo suajili del “sí, bwana”.
