El bisturí de Fermín
HABLEMOS DE FÚTBOL
Sabe cuándo cambiar el ritmo de su movimiento para ganar ventaja y proponer una línea al pasador, cuándo llegar desde atrás a la zona adecuada para el remate o cuándo invitar al compañero al gol


- Ricard Torquemada
Periodista
Si Pedri domina la batuta, Marc Bernal podría manejar una ancla y Fermín el bisturí. El canario dirige la orquesta, el catalán fija al equipo posicionalmente y el andaluz hace los cortes precisos para abrir la defensa rival. Es el actual centro del campo blaugrana tras la lesión de De Jong, que está funcionando muy bien por la definición de los roles, complementarios entre ellos. Fermín alimenta el desequilibrio en ataque con su mirada profunda. A pesar de que está mejorando en la lectura de los tiempos, más consciente de la necesidad de agrupar al equipo cuando conviene más control, su alma es ofensiva. Ha adelantado por la izquierda a Dani Olmo en la disputa de la media punta por su excelente rendimiento y expansión atacante. Cuando toca un balón, mejora el panorama porque lo aclara. Piensa y ejecuta a máxima velocidad, cada vez con más delicadeza, para progresar. Tiene habilidad para girar hacia ambos lados cuando la presión rival es alta, maniobra fundamental para alimentar a los delanteros y atacar la última línea rival.
En campo abierto, es un acelerador preciso. Tiene muy buena química con Lamine Yamal para la combinación, ya sea en asociaciones cortas como en vertical. Es tan hábil en el momento de desmarque para la ruptura como en el pase al espacio para los movimientos afilados de sus socios porque se siente cómodo cortando al adversario, penetrando en sus filas. Sabe cuándo cambiar el ritmo de su movimiento para ganar ventaja y proponer una línea al pasador, cuándo llegar desde atrás a la zona adecuada para el remate o cuándo invitar al compañero al gol. No es casualidad su producción ofensiva, 12 goles y 16 asistencias, el mejor cómplice para el remate de la plantilla.
Cuando fluye, ese estado también repercute en la presión donde presenta una intuición privilegiada para interferir el pase, así como para ser muy intenso en la expresión para ganar duelos. Sólo lo confunde o distrae a veces cierta tendencia a la frustración, que lo desconecta de alguna obligación. Lo podrá corregir con el tiempo porque su actitud siempre es de predisposición al trabajo colectivo. Ya es una realidad el cambio de excelente actor secundario a sobresaliente actor principal.
La pesadilla del Tottenham
Siete partidos para evitar el desastre. Es lo que tiene el Tottenham por delante para evitar un descenso catastrófico para un miembro aún, hasta que la conciencia colectiva lo cambie, del ‘Big Six’. Sólo dispone de un punto de ventaja con el West Ham, que ahora mismo bajaría, y aún puede cazar al Nottingham Forest o al Leeds, que le sacan dos y tres puntos respectivamente. Uno de ellos acompañará a Burnley y a los Wolves, que necesitan un milagro para la salvación. Su tendencia es de caída libre. Ni la llegada de Tudor al banquillo como recurso ha provocado un cambio. Mucha atención a qué pasa con un club histórico, pero también a jugadores como Xavi Simons, Cuti Romero, Pedro Porro, Richarlison, Van de Ven, Solanke, Kolo Muani o Tel entre otros. El mercado acecha como un buitre famélico.

