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Macarrones y a seguir disfrutando

Macarrones con carne y cebolla, los de toda la vida, calóricos sí, con tanto tomate que tardas en secarte los labios. Macarrones que manchan la camisa, macarrones de cuando tu única responsabilidad era divertirte. Macarrones de la niñez. Asi es como quiere Hansi Flick que se alimente su plantilla, con los recuerdos de cuando el fútbol era un juego callejero o de patio de colegio, cuando los partidos acababan con goleadas siempre porque a nadie le gustaba defender. La locura del partido contra el Newcastle provocó una atmósfera única en el nuevo Camp Nou, una euforia incontrolada, contagiosa, ilusionante. Risas, alegría, abrazos, emoción. Esa expresividad tan latina que ha transformado a Flick y que no admite vuelta a atrás.

Macarrones para Joan Garcia, que podría ser centrocampista porque domina el balón y el juego. Es tan inteligente y transmite tanta serenidad que la fiesta no sería la misma sin él. Joan Garcia es básico en este equipo, a todos los niveles. Te enchufa, te obliga a disfrutar. Ordena sin aspavientos, convenciendo. Es el primer portero que conozco al que no le importa el Trofeo Zamora al portero menos goleado, lo que hace es empujar a sus compañeros a conseguir un gol más. El pinchazo no ha ido a más, podrá jugar contra el Rayo Vallecano y sumarse a la concentración de la selección española. Lleva dos años el portero haciendo méritos para estar en la lista, quizás el debut sea en el estadio que le convirtió en el portero que es hoy, el RCDE Stadium del Espanyol de Barcelona.

Macarrones para Raphinha que es vital para lo que viene, tres enfrentamientos contra el Atlético de Simeone donde se decidirá parte de LaLiga y seguir optando a la Champions. Flick firma que cada partido acabe con tensión y goleada, celebra que haya más abrazos que pizarra, admite como bueno el descontrol si después el talento se impone. Quiere que sus jugadores se lo pasen bien, quiere que sea el espíritu de Lamine Yamal el que prevalezca, las diabluras del jugador creativo y que nunca ha dejado de ser un niño. La receta de los macarrones podría ser la del Bar Bocata o de cualquier hogar donde se cocina con amor porque tiene más que ver con las emociones que con la alta gastronomía. Este Barça hasta podría servir en la grada y en el vestuario bocata de macarrones. Representa a un equipo que divierte porque se divierte.

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