Un poeta en el banquillo del Rayo: "Su inteligencia está muy por encima de la media"

REPORTAJE MD

Iñigo Pérez lleva poco más de dos años en el club rayista, que este domingo se enfrenta al Barcelona

Bebió de entrenadores como Bielsa, Valverde o Arrasate y nunca escondió su pasión por la literatura

Horizontal
Iñigo Pérez lleva un balance de un empate y tres derrotas contra el BarcelonaJosé Antonio García Sirvent (MD)

Iñigo Pérez (38 años) no concede entrevistas, pero si alguien se la pide no tiene problema en llamar personalmente al periodista y contarle sus razones. No quiere sentirse, ni que le conciban, en una posición de superioridad respecto al futbolista. El técnico es introvertido, pero cercano y cariñoso con el vestuario y la afición. Durante su carrera, fue un entrenador atrapado en el cuerpo de un futbolista que bebió de Marcelo Bielsa, Ernesto Valverde o Jagoba Arrasate. Además, nunca escondió su pasión por la literatura.

"Era una prolongación en el campo. A un entrenador le viene bien este tipo de jugadores, tenía un montón de inquietudes y curiosidades. Te hacía cuestionar las cosas continuamente. Entonces tú también le tienes que dar una vuelta, lo tienes que convencer. A veces, te tienes que apoyar en él. Es de estos jugadores que merecen mucho la pena", explica Arrasate a Mundo Deportivo, el técnico que le dirigió durante siete cursos.

'Iñi', así le llaman cariñosamente, fue un futbolista con una delicada zurda y una comprensión de juego que le permitió ocupar prácticamente cualquier parcela de creación del campo. Forjado en Lezama, pasó por el Athletic, Osasuna, Mallorca o Numancia. Las lesiones impidieron que tuviera una carrera más pronunciada en Primera División. Cuando era un adolescente, en Bilbao, conoció a Andoni Iraola en la residencia rojiblanca. Se acompañaron en el camino hacia la élite. Iñigo disfrutaría de su primera experiencia como técnico años más tarde junto a Iraola.

"Bielsa le cambió un poco"

Bielsa entrenó a Iraola e Iñigo en el Athletic. "Le cambió un poco", bromea Arrasate. 'Iñi' partió como un descarte del 'Loco', pero se lo acabó ganando. Terminó siendo una pieza importante del equipo que alcanzó las finales de Copa del Rey y Europa League. Bielsa acabó tan encantado con la curiosidad de Iñigo que le ofreció sumarse a su cuerpo técnico una vez se retiró. También Arrasate.

Bielsa, junto a Iraola e íñigo Pérez en Budapest tras perder la final de la Europa League
Bielsa, junto a Iraola e Iñigo Pérez en Budapest tras perder la final de la Europa League

En sus últimos años de carrera, Iñigo encontró su lugar en el Numancia de Jagoba. "En Soria fui el hombre más feliz del mundo", llegó a decir, consciente de las lesiones que le habían perseguido y de su cesión en Mallorca, donde sufrió un cuadro de estrés que le obligó a regresar a Bilbao. Jagoba lo dirigió en Numancia y Osasuna. "Como jugador estaba muy por encima de la inteligencia media de un futbolista", cuenta Arrasate. "No pienses tanto", solía decirle Valverde.

Una cita de Machado como despedida

Iñigo hizo relucir su pasión por la literatura, y especialmente por la poesía, cuando le tocó despedirse del Numancia. "Esta temporada no tiene descripción posible. Simbiosis perfecta entre equipo y afición, demostrando a todo el mundo, como ya hicieron hace siglos, que los numantinos nunca nos rendimos, sea cual sea la gesta que se ponga delante [...] Hoy lo que sea que soy, es gracias a este tiempo fuera de mi hogar. Vuelvo a casa, entro en el “Reino de Navarra” proveniente de los “Campos de Castilla” porque soy un “caminante que hace camino al andar”, escribió, citando a Antonio Machado.

En Pamplona floreció el entrenador que se había incubado en él a lo largo de su carrera. "Los últimos años en Pamplona lo apuntaba todo. Las cargas de entrenamiento, el análisis… era una pasada. Ya se le veía", comenta Arrasate. "Tiene una facilidad para transmitir, hablar y comunicar impresionante. En cuanto a conceptos y conocimiento de juego, está muy bien dotado", añade.

Iñigo encadenó su retirada con el salto a los banquillos. Cuando Iraola firmó por el Bournemouth, se lo quiso llevar. Sin embargo, según explicó la periodista Natalia Torrente, no pudo aceptar la propuesta porque, tras el Brexit, no contaba con la 'puntuación' necesaria para que las autoridades le entregaran el permiso de trabajo. El Rayo, por su parte, le ofreció el puesto de primer entrenador. Lo rechazó porque, contó, no se sentía "éticamente cómodo" relevando a Iraola.

Unos meses después, aterrizaría en el banquillo de Vallecas a sus 36 años, cuando el sustituto de Iraola, Francisco, fue cesado. “No ha sido fácil para los jugadores que venga un entrenador de su edad, en su primera experiencia y les exija”, explicó Iñigo. No le tembló el pulso a la hora de relegar a un tercer plano a James Rodríguez, un fichaje de la directiva.

Dos años después de su fichaje, el Rayo es un equipo reconocible. Con un presupuesto limitado, mandó a los vallecanos a la Conference League. Se han colado en los cuartos de final. Representa la calma en un club con problemas estructurales y confrontado con su directiva. "Lo está haciendo muy bien en el Rayo, irá para arriba", cierra Arrasate. Este domingo disputará su quinto partido ante el Barcelona, un equipo al que nunca le ha ganado.

Mostrar comentarios
Cargando siguiente contenido...