Director de Mundo Deportivo

Cuando la pelota entra es por algo

Eso de que las elecciones en el Barça se ganan o se pierden porque la pelota entra es cierto. Pero es por algo. Se ha llegado a utilizar esa expresión en sentido despectivo, cuando es la clave del fútbol y del deporte en general. Si la pelota entra es porque se han hecho las cosas bien. No se conoce una desastrosa gestión deportiva con triunfo. Es posible que se trabaje con rigor y los resultados no lleguen, pero al revés, nunca. La gente del Barça está contenta no porque viva anestesiada sino porque le gusta lo que ve en el campo con sus jugadores, con su staff técnico y con quien los eligió. Normalmente la pelota entra cuando se ha planificado bien la plantilla, se dota al grupo de un clima ganador y competitivo y a la grada de un tono ilusionante. Y eso no acostumbra a surgir por generación espontánea es necesario impulsarlo. La victoria de Laporta no es solo porque la pelota entra sino por hacer todo lo posible para que entre. 

Seguramente Víctor Font se equivocó en estas elecciones al leer cambio cuando la gente quería continuidad, pero también es verdad que después de una semana de debates de gran tensión y enfrentamientos, supo estar a la altura al perder por goleada y lo hizo con elegancia, sin exabruptos y con una visión barcelonista de día terminado. Ahora deberá decidir qué quiere hacer y si se colocará en ‘pole position’ de la oposición o se retirará a los cuarteles de invierno. Si la campaña fue de alto tono, el final fue correcto. Se equivocó al dirigirse al culé cabreado cuando el culé estaba más bien contento. Pero juzgar las estrategias después de los resultados es tan fácil como juzgar el partido cuando ha concluido (aunque no todo el mundo vea las mismas cuestiones después de 90 minutos). 

Laporta ahora deberá ejercer de presidente de todos los barcelonistas y lo hará tal cual. La campaña la ha hecho al ciento por ciento. Ha sido capaz de guardar imágenes virales bailando, cantando a Lamine, poniendo de moda un nuevo grito hasta ahora impensable en el Barça: “Macarrons!!!”, subiéndose a un toro eléctrico o abrazando y botando con los jugadores del primer equipo en plenas votaciones. Esa actitud desacomplejada y natural es la que le ha dado rédito al frente del Barça y también en estas elecciones.

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