Debilidad y castigo

1. Debilidad y castigo

Entró al Camp Nou el Sevilla pensando que era la continuación del encuentro disputado en el Sánchez Pizjuán. Enseguida se dio cuenta de que iba a ser otro partido. Con marcas individuales y flexibilidad lineal -defensa de cuatro con balón y de cinco sin él; para fastidio de Carmona que debía marcar a Cancelo-, los azulgranas neutralizaron el ímpetu ofensivo (y de presión alta visitante) en el inicio del choque para, seguidamente, pasar al ataque. Con Joan Garcia bien protegido por Cubarsí, Gerard Martín, Xavi Espart y la cercanía del resto de jugadores blaugranas, llegó el destrozo atacante. Todo ocurrió por la banda y el pasillo izquierdo donde Cancelo forzó las averías y Raphinha la doble facturación. Penaltis inocentes de Sow y de Carmona, minutos 9 y 21, respectivamente, ante un Sevilla débil sin pelota al no saber conjugar los marcajes individuales con el reparto de zonas.

2. Marc Bernal cogió el mando

Con Pedri minimizado por la pegajosidad de Agoume, Marc Bernal rápidamente lo detectó y dio el paso adelante. Con la estimable ayuda de Dani Olmo, el buen juego y el control también volvieron para alegría del equipo. Los desmarques internos, el fútbol ancho y la sostenida verticalidad fueron virtudes que el conjunto de Almeyda no pudo superar. Quien presionaba más y mejor era el Barça, empujado por Raphinha y excelentemente dirigido por Bernal, pero que con el 2-0 (el primer penal a lo Panenka), no se conformó: aún había una cuenta pendiente de saldar que era el 4-1 en el Pizjuán. Con los motores encendidos. Y con la inercia creada y la VERTICALIDAD sostenida, llegó la acción más limpia y vertiginosa rematada espectacularmente por Dani Olmo. El guardameta Odysseas, Gudelj, Nianzou y Juanlu quedaron sin respuesta; como clavados al césped. Quedó en anécdota, para rabia blaugrana en ese instante, el gol de Oso justo antes de volver a vestuarios.

3. Con el cuarto, Flick pudo cambiar a gusto

El discurso en el vestuario blaugrana estaba claro: “hay que volver a los tres goles de ventaja por justicia futbolera y por el orgullo del equipo”. Y reiniciaron el duelo demostrando al Sevilla que quienes se fueron al descanso fastidiados eran los de Flick. Manteniendo a los del Nervión cerca de su propia área, quedaron desconectados Maupay, Ejuke y Rubén Vargas que fueron los sustitutos de Akor Adams (soñará con Cubarsí), Carmona y el amonestado lateral, Gabriel Suazo. El cuarto de la tarde llegó con más fortuna que los tres anteriores: Raphinha ha sucedido a Deco en esta especialidad utilizando, también, las piernas de los adversarios que tiene delante. Dio en Gudelj y a la escuadra. Desde ese minuto, el 51, el Sevilla desilusionado y el Barça medio pensando en el Newcastle. Medio porque Cancelo hizo la suya en el gol del 5-1, minuto 61, y la entrada de los jugadores de banquillo proporcionó un fin de fiesta al alza en el Nou Camp Nou. Me gusta ver que Araujo ha cambiado de mentalidad; que Fermín y Casadó estén siempre; que Lamine se guardase y que Gavi volviera a lo grande. Al final, 5-2 que Sow ni celebró. Otra anécdota para un Sevilla frustrado. El líder contestó ayer al Sevilla y al Madrid, que sigue a cuatro puntos. Sólo quedan ya 10 jornadas

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