Dominio sin pegada: el Barça tuvo más posesión pero llegó menos al área rival
EL ANÁLISIS
Los de Flick aprendieron la lección del Metropolitano y resistieron en Newcastle, pero la 'gasolina' solo les dio para defenderse
El empate final dejó un buen sabor de boca, con una eliminatoria bien encarrilada, pero el equipo necesita mejorar en la salida del balón cuando los rivales presionan muy fuerte arriba
Las bajas de Koundé, Balde y Eric se notaron en un partido tan exigente en el plano físico, y se echó de menos la verticalidad de De Jong en las transiciones


- Hèctor Coca
Periodista - Barcelona
El Barça regresó del St. James’ Park con un pobre empate a uno en un partido que dejó una lectura clara en los números: Los de Flick mandaron en la posesión, pero generaron menos peligro que los ingleses, que inquietaron más veces la portería rival.
El Barcelona cerró el partido con un 54,3% de posesión frente al 45,7% del Newcastle, un dato que refleja su habitual intención de dominar el juego a través del balón. Sin embargo, esa superioridad territorial no se tradujo en volumen ofensivo. El equipo catalán terminó con solo nueve remates, casi la mitad de los 16 que registró el conjunto dirigido por Eddie Howe.
La diferencia también se reflejó en los disparos entre los tres palos. El Newcastle consiguió cuatro remates a portería, mientras que el Barcelona solo logró dos. La estadística, servida por OPTA, evidencia un partido en el que los ingleses fueron más verticales y peligrosos cuando lograban superar la presión azulgrana.
DATOS CLAVE
- Posesión: Newcastle (45,7%) - Barcelona (54,3%),
- Remates totales: Newcastle (16) - Barcelona (9)
- remates a puerta: Newcastle (4) - Barcelona (2)
Durante largos tramos del encuentro, el Barcelona controló el ritmo mediante la circulación de balón y la ocupación del campo rival. No obstante, le faltó profundidad en el último tercio para transformar ese dominio en ocasiones claras. El Newcastle, por su parte, apostó por transiciones rápidas y ataques más directos que le permitieron llegar arriba más veces y con más peligro.

Ese planteamiento encontró recompensa en el tramo final del partido. Harvey Barnes adelantó a los suyos en el minuto 86 tras una jugada que castigó una defensa azulgrana hasta entonces relativamente cómoda. La pasividad de Ronald Araujo, desubicado y fundido, y de Raphinha teniendo que cubrir el lateral derecho, fue un despropósito. El gol parecía decantar el partido en favor de los locales, aunque la perseverancia de los de Flick, que nunca arrojan la toalla, dió sus frutos al filo de la campana.
Dani Olmo, que se había quedado en el banquillo, saltó al terreno de juego en el 70', quizá herido tras la sustitución de San Mamés. Y entrado el descuento, se sacó de la chistera un gran regate dentro del área que provocó una patada clara e indiscutible del defensa inglés que acabó en el penalti. Lamine Yamal tiró de galones y no le temblaron las piernas a la hora de pedir lanzarlo él. Ejecutó la pena máxima magistralmente y el Barça se llevó de Newcastle un empate (mal menor) que sitúa en clara ventaja a los blaugrana de cara a la vuelta.

Un resultado que deja una sensación ambivalente para el Barça: control del juego durante muchos minutos, pero dificultades para convertir ese dominio en peligro real. Un contraste que reflejan claramente los números del partido y que vuelve a poner el foco en la necesidad de transformar posesión en productividad ofensiva.
Los de Flick salieron bien parados del St. James Park, pero si logran pasar la eliminatoria todo pinta a que volverán al Metropolitano (con la sonrojante goleada en la memoria) y quizá viajar al Emirates del Arsenal. Parece claro que necesitan mejorar si quieren llegar lejos en esta Champions.