
Entre la guerra, el hijo de Gaddafi y Trump
El Barça ha demostrado muchas veces que ha estado siempre al lado de la paz, pero en alguna ocasión impuso el interés a la solidaridad.
23 de marzo de 2003. Se disputaba el Barça-Racing y en el minuto 60 un joven espontáneo cruzó el campo a lo ancho aireando una pancarta que rezaba ‘Aturem la guerra’ (Paremos la guerra).
Antes de empezar el partido sonó el himno del Barça y los jugadores exhibieron sobre el césped una pancarta con el escudo del club que decía ‘Per la Pau’ (Por la Paz). El equipo lucía una camiseta blanca con el lema ‘El Barça per la Pau’. El gesto solidario fue muy aplaudido por la afición que pudo disfrutar después del fútbol de Riquelme (6-1).
Tres días antes de aquel partido, el 20 de marzo, la coalición liderada por EE.UU, en la que se encontraba España, había iniciado la guerra contra Irak bajo el falso argumento de que el dictador Saddam Hussein disponía de armas de destrucción masiva. El 15 de febrero se habían producido manifestaciones multitudinarias contra la guerra por todo el mundo, incluido España cuya población rechazaba el acuerdo de las Azores.
Para el 2 de abril se anunciaba un partido sorprendente. Se trataba de un amistoso entre el Barça y el Al Ittihad libio que se vendió como un ensayo de cara al próximo encuentro azulgrana ante el Villarreal. El Al Ittihad era el equipo del tercer hijo del dictador Muamar Gaddafi, Al Saadi Gaddafi, gran aficionado al fútbol, déspota, megalómano y caprichoso del que era presidente y jugador. Al Saadi compraba el reconocimiento internacional y antes de aterrizar en Barcelona se había dado a conocer como segundo accionista de la Juventus adquiriendo el 7%. Marcelo Lippi nunca le alineó en la Serie A, aunque le permitió entrenar alguna vez.
Al Saadi alquiló el Camp Nou por 300.000 euros para hacer un entrenamiento en un campo prestigioso: el trato desembocó en un amistoso con el Barça con puertas abiertas al aficionado.

La visita del equipo libio pasó inadvertida entre el seguidor culé. El ofrecimiento de una dictadura totalitaria fue aceptado por el Barça cuya cúpula correspondió con un trato exquisito a la legación libia. Enric Reyna, presidente, Xavier Pérez Farguell, director general, y Antic recibieron a los visitantes que descendieron de tres Mercedes de lujo. El ejecutivo azulgrana les ofreció una minuciosa visita por el Camp Nou mientras Al Saadi pudo tener una larga charla con el técnico serbio.
El ‘ninotaire’ Kap ponía su ojo crítico en su chiste habitual en MD: dos ‘culés’ se encuentran ante un cartel del Camp Nou. ‘Se alquila para bodas, banquetes, comuniones, bautizos y pachangas varias’. Uno le dice al otro: esto demuestra que ‘el Barça es ‘més que un club’. Si, y que la ‘pela’ es la ‘pela’, responde el otro.
El Barça arrastraba la presión de la Federación por cerrar del Camp Nou por el polémico Barça-Madrid de noviembre de 2002 con Figo de blanco. Así que prohibió que TV3 diera el Barça-Al Ittihad con la excusa de que España jugaba dos horas después ante Armenia.
El Camp Nou reunió a 10.000 aficionados, muchos de ellos libios. El partido ofreció detalles de pachanga, Gerard hizo un ‘hat trick’ y Al Saadi cambió su camiseta por la de Saviola. “La toca bien, pero está a otro nivel” juzgó Motta con diplomacia.
A los 27 años a Al Saadi le entró la obsesión por el fútbol. Jugó 150 partidos en tres años en el Al Alhy y el Al Ittihad de su país, éste último regalo de su padre donde fue presidente, entrenador y jugador.
Para que no faltara de nada contrató los servicios de Ben Johnson, el asesoramiento de Maradona y fichó a Carlos Bilardo para dirigir la selección. "Normalmente juega 90 minutos, solo se le cambia cuando quiere; las cosas son así", dijo Giuseppe Dossena, su entrenador en aquellos años.
El salto al ‘calcio’ fue desastroso. Dopaje, presentación con palmeros’ en el Perugia y minutos residuales en el Udinese y la Sampdoria.
La guerra de Irak duró ocho años y dejó una violenta inestabilidad en la región. LaLiga de Javier Tebas prohíbe hoy mostrar pancartas, mensajes o camisetas no autorizados en los estadios que incluyan consignas sociales o políticas como la guerra. Todo ello para preservar los intereses de anunciantes y televisiones que pagan derechos. Hoy no es posible un ‘No a la guerra’ por Irán.
Mientras, Donald Trump ha venido ridiculizando el llamamiento a la legalidad internacional del Gobierno español y la admirable posición pacifista de sus ciudadanos. El fútbol que conocimos, secuestrado.
VINTAGE / 1985
Guruceta volvió a pitar al Barça en un amistoso tras estar 15 años recusado
La última vez que Guruceta dirigió al FC Barcelona fue contra el Gremio de Porto Alegre en la final del trofeo ‘Ciutat de Palma’ el 10 de agosto de 1985. El árbitro guipuzcoano había estado recusado durante 15 años por el club blaugrana por el penalti inexistente señalado a Rifé sobre Velázquez en el Camp Nou el 6 de junio de 1970 en la vuelta de cuartos de la Copa del Rey. La crónica desde Mallorca de MD explica que Guruceta realizó en el primer tiempo un buen arbitraje “sin aspavientos y con autoridad”.
En la segunda mitad los acontecimientos cambiaron al no señalar un claro penalti sobre Schuster, que recibió una tarjeta amarilla por protestar. La pena máxima no señalada volvió a encender la polémica. El partido derivó en un festival de tarjetas, tres al Gremio por un amago de tangana y a los azulgrana Carrasco y Marcos. Desde 1970 cada equipo tenía la potestad de recusar a los árbitros. Guruceta dirigió el último partido de su trayectoria, el 186, en Sarrià entre el Español y el Mallorca el 21 de febrero de 1987.