Decidió un penoso VAR
Los dislates que han cometido los miembros del estamento arbitral española desde la aparición del VAR, culminaron anoche al decidir la eliminatoria entre el Barça y el Atlético de Madrid por un puesto en la final de la Copa del Rey del próximo mes de abril en Sevilla.
Los siete minutos que tardaron en el partido de ida en anular un gol legal de Pau Cubarsí por un fuera de juego que nadie vio y que no pudieron demostrar en momento alguno que ocurriera, evitaron anoche la prórroga en la vuelta del Camp Nou y, por tanto, la posibilidad de que el clasificado para la final fuera otro.
El VAR llegó al fútbol para hacer justicia y para mejorarlo. Pero en manos de los miembros del Comité Técnico de Árbitros han llegado a tener la osadía de cambiar resultados y falsear una competición. El trabajo del Barça era difícil desde que en el Metropolitano fallara más de la cuenta en defensa. Fue aquel un encuentro desgraciado, cuyas consecuencias eran muy difícil de solucionar en el partido de vuelta. El 4-0 pesaba como una losa, pero un justo y merecido 4-1 en la ida, hubiera supuesto una oportunidad para salir adelante en la vuelta. No fue así por culpa de un VAR que da pena.
Es inútil invitar a la reflexión a unos árbitros de campo y de VAR de los cuales se puede dudar con conocimiento de causa de su capacidad para asumir responsabilidades en la alta competición. Eso lo saben en todo el mundo. No en vano en el primer Mundial de clubs de fútbol, en Estados Unidos, con la asistencia del videoarbitraje no hubo colegiado español alguno ni en el VAR. Por desgracia, ese lastre arbitral seguirá azotando el fútbol español.
