Chicos para todo
Resulta que los últimos cinco goles marcados por el Barça de Flick no los ha marcado delantero alguno. Esa racha de cinco tantos consecutivos, repartidos entre cuatro partidos, marcados por “no delanteros” debe ser algo insólito. El desglose es el siguiente: el último tanto de un delantero se remonta al minuto 60 del partido contra el Mallorca (3-0, el 7 de febrero) y lo marcó Lamine Yamal. Luego, Bernal hizo el tercero en el 83. Tras el 4-0 (día 12) en el Metropolitano, en Copa, fue Cubarsí el que marcó el único gol del Barça (2-1) en Montilivi, ante el Girona (día 16); finalmente, el pasado domingo (día 22) contra el Levante (3-0) fueron tres centrocampistas los goleadores: Bernal, De Jong y Fermín.
Este es el lado bueno de la noticia, porque parece que, ante las defensas muy cerradas como la del Levante, Flick ha trabajado con los peones de la segunda línea para que aparezcan por sorpresa en el área. Es esa capacidad de sorprender al rival es lo que muchas veces se echa de menos en el despliegue atacante del equipo, que es rutinario y, a veces, anodino porque no provoca o detecta espacios.
La otra cara es que los delanteros (Lamine, Roony, Lewandowski, Torres, Raphinha y Rashford) llevan más de 300 minutos sin acierto, algo preocupante ante las visitas en menos de una semana de Villarreal y Atlético, con especial referencia al 4-0 que hay que remontar ante los rojiblancos, en partido de Copa. Reaparecido Pedri, la sala de máquinas es ahora toda una garantía multidisciplinar: ha de elaborar y organizar el juego, ayudar a la defensa, evitar los pases largos del rival a su espalda y… marcar goles. O sea, chicos para todo.
