Periodista

Toca reinventarse

La derrota del Madrid en El Sadar, la primera en la Liga con Arbeloa como entrenador, puede permitir al Barça recuperar el liderato si esta tarde los barcelonistas suman los tres puntos en la visita del Levante en el Camp Nou, lo que le daría la cabeza de la clasificación con un punto de diferencia sobre los blancos y enmendaría el tropiezo de hace una semana en Montilivi. Pero para ganar el título, el Barça no tan solo debe de estar atento a los tropiezos del eterno rival, sino que debe aplicarse una cierta reinvención en su juego que le permita recuperar la solidez de jornadas atrás, en las que llegó a acumular un total de nueve partidos con la portería de Joan Garcia a cero. Para empezar se ha de entender que el problema del equipo de Flick no es de la defensa, sino del sistema defensivo, en el que debe implicarse todo el equipo y no exclusivamente los cuatro de atrás, junto al portero. Porque si la delantera y el centro del campo no presionan sobre la salida de balón del adversario, el entramado defensivo se resiente y se acaba generando en cada posesión del rival una oportunidad de gol en la propia área. En una tarea que a menudo olvidan de hacer los extremos, abandonan los marcajes de sus marcadores cuando estos se desdoblan al ataque, dejando en clara inferioridad de 2 contra 1 a su propio lateral. Otro factor que debe de revisar Hansi Flick es la del triángulo que forman el mediocentro con los dos interiores. 

Tal como sabiamente apuntaba Dani Solsona esta semana pasada en el programa La Porteria de BTV, no pueden coincidir en dicha posición dos jugadores de tanta vocación ofensiva como Olmo y Fermín porque el pivote defensivo queda muy desamparado, si se trata de Frenkie de Jong. Por ello sería más recomendable un perfil más de guardaespaldas, algo que interpretan mejor Eric Garcia o Marc Bernal, quien para muchos está llamado a ser el verdadero recambio de Sergio Busquets. Pero no todo se centra en el bajón de solidez defensiva de esta temporada a la anterior, en la que también hubo unos cuantos partidos en que se llegaron a encajar cuatro goles. 

También se trata de recuperar el acierto en la definición, ya que se continúan creando muchas ocasiones que no se traducen en gol. Se echan mucho de menos la treintena de dianas de Lewandoski, a quien la edad le pasa factura y cuyo descenso competitivo no se ve compensado con los goles que aporta Ferran Torres, un futbolista más de recambio que titular en un equipo grande. En la reinvención de su propio Barça, Flick mantiene la asignatura pendiente de reubicar en una posición más centrada y próxima a la portería contraria a Lamine Yamal. Encerrado en el extremo derecho y víctima de las dobles y triples ayudas defensivas que le aplican los rivales, el diez del Barça pierde participación en el juego. Adaptarlo al rol del delantero centro falso que en su día acuñó Guardiola para Messi y con anterioridad Cruyff con Laudrup en el Dream Team, se antoja como una solución factible para que el crack pueda ser más productivo.

Son matices, como ahora se suele decir, que darían un mayor equilibrio al Barça y que si no se aplican pueden dar lugar a que los tropiezos del Madrid ya no sean suficientes. Flick se ha ganado el crédito de la afición, que lo tiene en un pedestal, pero ojalá que la conocida tozudez alemana no sea un inconveniente para la evolución que reclama el juego del equipo

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