
Este Barça también pone excusas
En poco más de una semana hemos asistido al peor partido de la era Flick, que deja al Barça prácticamente fuera de la Copa del Rey, y a una derrota en Girona que ha permitido al discutido Madrid de Arbeloa arrebatar el liderato de la Liga a los azulgrana. Las dos derrotas han sido justas, ya que tanto el Atlético como el Girona fueron superiores. Y ambos partidos, especialmente el disputado en Montilivi, estuvieron marcados por decisiones arbitrales más que discutibles. Pero centrar el debate en la actuación de los colegiados me parece un error. Los azulgrana deben centrarse en lo que pueden controlar: hacer autocrítica y analizar qué ha sucedido para perder dos partidos consecutivos y ser superados sobre el césped.
La reacción del club tras el partido del Metropolitano fue presentar un escrito ante la Federación, adjuntando una lista de quejas para denunciar aquellas situaciones que consideran injustas o acciones en las que se sintieron perjudicados. Si bien es cierto que la anulación del gol de Cubarsí no la entiende prácticamente nadie, suena bastante ridículo hablar del arbitraje tras perder 4-0 en un partido en el que te pudieron meter ocho. La carta del Barça a Louzán me recordó a aquel famoso folio con 13 errores arbitrales con el que se presentó un día Mourinho en la sala de prensa.
Tiene derecho el Barça a estar molesto con los arbitrajes, porque son ya demasiados los casos en los que sale perjudicado y, además, Soto Grado es reincidente y tiene un currículum para echarse a temblar. Pero no deja de resultar llamativo que el club no solo se queje ahora, sino que lo haga incluso a través de un comunicado tras perder por 4-0. Lo es porque durante la última temporada y media, desde ciertos estamentos del club -empezando por el presidente-, se ha repetido en infinidad de ocasiones aquello de que “este Barça no pone excusas”. Y la realidad es que cada vez que se ha perdido, casi siempre el debate en los días posteriores no ha sido futbolístico, sino arbitral, un fuego avivado desde el propio club con la complicidad de los medios. Es decir, que este Barça también pone excusas, como la mayoría de equipos cuando no ganan.
También hay que destacar -y agradecer- que, pese al cabreo monumental, los más comedidos en sus declaraciones han sido Flick y los futbolistas. Seguramente porque saben que si el Atlético les pasó por encima o perdieron en Girona no fue por culpa de los árbitros. Y la charla de más de una hora de Flick con el equipo es la mejor prueba de ello. El técnico se reunió con la plantilla para analizar los errores cometidos en los últimos encuentros, la fragilidad defensiva y la falta de puntería, no para hablar del criterio de Martínez Munuera o Soto Grado. El Barça llevaba ya varias semanas jugando con fuego. Desde la goleada al Athletic en Arabia apenas ha logrado victorias convincentes, el juego no era fluido e incluso se ha sufrido ante rivales de Segunda como el Racing o el Albacete, pese a afrontar la Copa con el equipo titular. En Europa también se ha visto a un Barça demasiado frágil en defensa, lejos del nivel del curso pasado. Cuando en la mayoría de partidos el mejor del equipo es el portero, mal síntoma.
Llegamos al momento decisivo de la temporada. En menos de un mes, la vuelta de Copa ante el Atlético, los octavos de final de la Champions y el reto de recuperar cuanto antes el liderato en la Liga. Para que el camino sea exitoso, el foco debe estar en el fútbol, no en los árbitros. Si seguimos hablando de los colegiados, mala señal.