
El 36, remontada y racismo
El 36
Hay que reconocer que cada día nos lo ponen más difícil para seguir creyendo en la honestidad del colectivo arbitral. . Y es que cuando vas por la autopista y los demás coches van en dirección contraria pues igual eres tú el que va equivocado. Cuando todos los analistas, todos, consideran que hay una falta clara sobre Jules Koundé pues igual es el árbitro del VAR el que está equivocado. O quizás no es un equívoco ya que en la ruleta sigue saliendo siempre el 36. No deja de ser gracioso que el club más beneficiado en los terrenos de juego siga como acusación particular en lo que ha calificado como “el mayor escándalo de la historia del fútbol” refiriéndose al ‘caso Negreira’, un caso que se está disolviendo como un azucarillo en el café.
Remontada
No podemos ni debemos esconder la realidad. Y la realidad es que el equipo está fundido tanto físicamente como mentalmente. Por eso aplaudo los dos días de fiesta que Hansi Flick ha dado a sus jugadores. Ahora hay que convertir el Camp Nou en un fortín para recibir en Liga a Levante este domingo y Villarreal el sábado siguiente. Y luego ya empezaremos con la ‘operación remontada’ en la Copa contra el Atlético. Es el gran reto que le queda a este equipo. El problema de las remontadas es la precipitación, el querer marcar el cuarto gol antes de anotar el primero. Y en eso es básico el discurso del entrenador mentalizando a sus jugadores de que el reto es posible si el partido no se convierte en un correcalles. El otro gran peligro es que, de nuevo, vuelva a salir el
Racismo
“Puto negro”, “puto moro” y “a vender pañuelos al semáforo”. Es lo que tuvieron que oír y soportar Lamine Yamal y Raphinha en el Bernabéu la pasada temporada en el 0-4 del Barça. En aquella ocasión los insultos racistas no ocuparon portadas ni tuvieron la repercusión que tuvieron los insultos a Vinicius en Mestalla la campaña pasada o los que el propio delantero brasileño tuvo que sufrir el pasado martes por parte, supuestamente, de un jugador del Benfica. Contra el racismo no puede haber una doble vara de medir. Y no solamente contra el racismo. Hay que erradicar la xenofobia y los insultos de los estadios. Es lamentable que hayamos normalizado que en muchos campos se reciba al Barça con el ya clásico “puta Barça y puta Catalunya".