El diagnóstico de Flick volvió a repetirse

FC BARCELONA

“Tenemos mucha calidad y podemos ganar a cualquiera. Pero si no estamos centrados pasa lo que pasó en los primeros 45 minutos del Metropolitano”, dijo el entrenador antes de viajar a Girona

El Barcelona decayó en el segundo tiempo, separó sus líneas y el Girona disfrutó cuando pudo contragolpear

Hansi Flick advirtió que el FC Barcelona puede ganar a cualquiera, pero recordó que los errores de los primeros 45 minutos en el Metropolitano no podían repetirse antes de visitar a Girona FC
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Hansi Flick advirtió que el FC Barcelona puede ganar a cualquiera, pero recordó que los errores de los primeros 45 minutos en el Metropolitano no podían repetirse antes de visitar a Girona FC

El Barcelona abandonó Montilivi desquiciado. Pau Cubarsí fue uno de los pocos futbolistas que fue a agradecer el apoyo a los aficionados desplazados hasta Girona. También Raphinha, cuando ya solo quedaban sobre el césped los futbolistas locales, que dieron una vuelta a todo el terreno de juego. En caliente, el análisis fue a dos jugadas polémicas que fueron trascendentes: el penalti de Lamine en el que Bryan Gil está dentro del área en el momento del lanzamiento y el pisotón de Echeverri a Koundé en el gol de Fran Beltrán. El análisis futbolístico, lo único que el Barcelona puede cambiar, dejó varias asignaturas pendientes.

El Girona de Míchel, reconocible por su buen trato de balón, brilló por todo lo contrario. Los locales supieron cómo dañar al Barcelona en los contragolpes y se sintieron cómodos defendiendo arropados, cerca de Gazzaniga. El Barça jugó una buena primera parte, pero se desmontó tras el descanso. Hansi Flick habló del cansancio. También sobre cómo al equipo se le escapó el dominio. “Pensé en tener más control, quizá al final fue un partido totalmente distinto”, comentó en la sala de prensa.

El Girona se propulsó en ataque por la banda izquierda, donde un extraordinario Bryan Gil castigó constantemente la espalda de Koundé. Los de Míchel descifraron cómo llegar hasta el extremo, tanto jugando paredes como en acciones colectivas que le buscaban al espacio. En la segunda parte, el Barça se estiró demasiado, lo que le dificultó robar el balón después de perderlo porque el equipo estaba muy separado. Y en ese contexto, en un constante intercambio de golpes, el Girona se sintió mucho más fuerte. En salida, además, no cometieron errores. Los azulgrana robaron dos balones en el último tercio de campo. El primero de ellos, obra de Lamine, llegó en el minuto 75.

“Atrás hemos sufrido mucho, no hemos estado bien en muchas facetas. Nuestro estilo es arriesgado, pero es nuestro estilo. Creemos en él. Tenemos que mejorar cosas, pero es innegociable”, explicó Cubarsí. En la primera parte, el Girona generó ocasiones por mérito propio. En la segunda, el Barcelona puso las cosas demasiado fáciles. Los azulgrana se hartaron de correr hacia atrás, perdieron mucha energía en ello en tramos en los que el equipo afrontaba con una carga de minutos importante.

En ataque, el Barcelona no jugó un mal partido. Durante varios capítulos del encuentro, obligó al Girona a parapetarse en su área. Los centrales azulgrana llegaron a jugar a unos 10 metros de la frontal. Atacar este tipo de estructuras requiere de lucidez. Y en Montilivi hubo pocos jugadores inspirados. Lamine Yamal intentó rehacerse tras fallar el penalti, pero Arnau, siempre apoyado por coberturas defensivas, le ganó claramente la batalla. La energía de Raphinha no tapó que todavía le falta rodaje para ganar un punto de finura y ni Lewandowski ni Ferran vieron portería. Además, faltaba Marcus Rashford, un futbolista que promedia un gol generado por partido. Los de Flick acabaron con 2,88 goles esperados, incluyendo el penalti, y solo anotaron un tanto. Además, ya van 25 tiros al palo esta temporada.

El Barça está sufriendo la baja de su eje vertebrador, Pedri. Aun así, no fue un partido que no se haya visto durante la etapa de Flick. En el desenfreno tiende a decantar la balanza el poder en las áreas. En la propia, Joan Garcia salvó goles cantados. En la rival, el Barcelona no fue ni eficaz ni eficiente. Parte de la crítica, de manera lógica, se va hacia el equipo arbitral. En lo que depende del Barcelona, el fútbol de la segunda parte le convirtió en un conjunto vulnerable. “Tenemos mucha calidad y podemos ganar a cualquiera. Pero si no estamos centrados pasa lo que pasó en los primeros 45 minutos del Metropolitano”, avisó Flick antes de viajar a Montilivi. La historia volvió a repetirse.

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