Raphinha: "Merecía ser el primero en el Balón de Oro"

FC BARCELONA

El crack azulgrana, protagonista de una nueva edición de la serie de Sofascore 'A Guest and a Half', confesó cómo se sintió en relación al premio

Raphinha, durante la grabación de la serie de Sofascore, en imágenes exclusivas para MD
Raphinha, durante la grabación de la serie de Sofascore, en imágenes exclusivas para MDSofascore
Raphinha: "Merecía ser el primero en el Balón de Oro"

Raphinha se ha convertido en uno de los futbolistas más importantes del FC Barcelona y en uno de los cracks mundiales más valorados. Pero aún así, a pesar de hacer una temporada 2024-25 estratosférica, no recibió el reconocimiento en la pasada entrega del Balón de Oro y charló sobre ello como protagonista de una nueva entrega de la serie audiovisual de Sofascore denominada 'A Guest and a Half'.

El brasileño dejó claro que “yo me pondría primero. Un premio individual no puede basarse en una sola competición. Por los títulos que gané, los números que hice y todo lo que aporté, creo que merecía ganar”.

Sobre su técnico, Hansi Flick, tuvo unas bonitas palabras de elogio: “Fue quien prácticamente me hizo tener la mejor temporada de mi carrera. Me dio confianza cuando creo que nadie más lo hacía, ni siquiera yo mismo". De la famosa escena en la que consolaba a su entrenador, Raphinha dijo que “es una relación natural. Con el tiempo construimos confianza y la libertad de hablar de cualquier cosa".

Echando la vista atrás, el brasileño dijo que "la pasada fue una temporada de excelencia. Nos faltó algo en la Champions, pero el nivel fue increíble".

Raphinha también destacó el nivel de uno de sus compañeros: "Pedri está en todas partes. Defiende, ataca, crea. Para nosotros es el jugador más importante del campo. Hace el pase clave antes de la asistencia. No cuenta estadísticamente, pero es espectacular.”

Mirando hacia el horizonte de 2026, Raphinha reflexiona sobre lo que ha supuesto su trayectoria internacional y resume ese recorrido con una mezcla de incredulidad y exigencia: “Antes de mi primera convocatoria, nunca imaginé vestir la camiseta de la selección. Llegar a un segundo Mundial requiere cuatro años de una consistencia absurda”.

En ese camino, las lesiones aparecen como uno de los grandes condicionantes, algo que el propio jugador asume con realismo y madurez, poniendo el foco en aquello que sí está en sus manos: “Hay cosas que no puedes controlar. Lo que sí puedes controlar es recuperarte bien, entrenar bien y estar preparado física y mentalmente”.

Al analizar el nivel competitivo actual y la importancia de no subestimar a ningún rival, Raphinha lanza un mensaje claro sobre la evolución del fútbol moderno y los peligros de confiarse: “La gente cree que el fútbol de hoy es como hace 15 años. No lo es. Si pensamos que podemos ganar solo por la camiseta… no vamos a ganar”.

Cuando la conversación se desplaza hacia su futuro una vez cuelgue las botas, el extremo es tajante al descartar una carrera en los banquillos, explicando los motivos sin rodeos: “¿Entrenador? Ni pensarlo. La vida de entrenador es demasiado exigente. Llegas antes que todos, te vas después que todos y prácticamente vives en hoteles”, dejando claro que, para él, sería “la última opción”.

En el plano más personal, Raphinha también se define como un futbolista exigente consigo mismo, consciente de sus virtudes y defectos, y de cómo ha evolucionado su rol sobre el campo: “Soy muy autocrítico. A veces me relajo en momentos en los que no debería. Hoy me veo más como un playmaker, alguien que piensa rápido y se posiciona bien”.

Y cuando se le pregunta por el gran objetivo que guía todo ese esfuerzo y esa mentalidad de cara a 2026, la respuesta no admite matices ni rodeos: “Ganar el Mundial”.

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