
El Barça se pone las pilas
El Barça debió ponerse las pilas para superar al Oviedo tras una primera parte sin intensidad blaugrana y con buen fútbol asturiano. La solvencia de Olmo, la presión de Raphinha y el arte de Lamine sentenciaron al final un partido marcado por la sensación de que el equipo tenía más la mente puesta en el partido ante el Copenhague de Champions del próximo miércoles.
Flick hizo rotaciones. Solo no actuaron ni un minuto dos jugadores de campo: Araujo y Rashford. Pero los blaugrana debieron intensificar la presión en la segunda mitad para ganar el partido. En la primera, Hassan aprovechó las debilidades de la banda izquierda del Barça y causó estragos en un Oviedo valiente que plantó cara y jugó de tú a tú a los de Flick. Es evidente que el calendario marca mucho en la temporada y los jugadores son conscientes. En la segunda mitad, sin embargo, volvieron a LaLiga y resolvieron el encuentro en apenas 12 minutos gracias a la presión de Lamine, en el primer gran gol de Olmo y de Raphinha en el segundo. Luego vino el golazo de Yamal, la obra de arte del encuentro, con una tijera espectacular rematando un sensacional centro de Olmo con el exterior.
Los últimos minutos estuvieron presididos por una intensa tormenta de agua y granizo en un Camp Nou todavía abierto, con aficionados refugiándose en las pocas zonas cubiertas por las obras, mientras Laporta, Yuste y el conseller de Deportes de la Generalitat, Berni Álvarez, se mantuvieron impasibles en el palco. El resultado fue demasiado abultado para el juego del Oviedo, pero debe entenderse que se puedan producir lagunas en algunos momentos, siempre que después el equipo se reactive como sucedió en esta ocasión.
A partir de ahora no va a haber muchas ocasiones para bajar el tono de intensidad y la clasificación del Oviedo (último en la tabla) hizo que existiera un exceso de confianza que no debería repetirse. El Camp Nou se rindió al golazo de Lamine, aplaudió también a Olmo cuando fue sustituido y le dedicó una entrañable ovación a Santi Cazorla como homenaje a una trayectoria de deportista impecable.