Censura y autocensura

SOCIO 10.210

Censura y autocensura

xavierbosch.cat

Hay una máxima periodística que dice que solo hay algo peor que la censura, la autocensura. Es decir, cuando la prensa no cuenta lo que pasa o no explica lo que sucede sin que nadie se lo prohíba, sino por decisión propia. Se llega a este punto de fallar a los conciudadanos, cuando en el ambiente se ha impuesto el miedo al enfado del poder. O por las complicidades intrínsecas con los que mandan. O por lo desgastante que resulta contar realidades incómodas que, a menudo, van a contracorriente del relato mayoritariamente asumido y aceptado. Dos ejemplos de autocensura, en Madrid y Barcelona, de la última semana.

Es un hecho que la afición del Real Madrid, durante el encuentro liguero ante el Levante, silbó a Vinicius, a Bellingham, a Mbappé, a Huijsen y a Camavinga. También mostró pañuelos blancos durante mucho rato y, en distintas ocasiones, cantó lo de “Florentino dimisión”. Masivamente. Mayoritariamente o no, era mucha gente que así se expresaba por la rabia de la final perdida contra el Barça, por la destitución de Xabi Alonso y por la eliminación copera ante el Albacete. El hecho es noticiable porque, durante el segundo mandato del presidente Pérez (y ya van 16 años) jamás había sucedido nada así. Ni de lejos. La transmisión del partido, en directo, no pudo esconder los cánticos. Tampoco lo intentó. La prensa digital, al instante, y la de papel, al día siguiente, contó lo sucedido. Minimizándolo o no, lo contó. Pero, de pronto, llegó la marcha atrás. Movistar Plus+ Deportes había hecho, en ‘X’, una publicación con una foto de Florentino Pérez y un escueto texto que contaba lo sucedido: “¡Florentino, dimisión!”. El entrecomillado denotaba que se hacían eco de lo que gritaba el público… Pero ese tuit fue borrado de la red. Lo borraron cuando ya tenía 232.000 visualizaciones y, por lo tanto, mucha gente lo había visto y capturado. ¿Alguien del Club censuró ese texto? No creo que hiciera falta.

Es otro hecho que Joan Laporta tuvo que ir a la Ciudad de la Justicia para declarar, en fase de instrucción, como investigado por un presunto delito de estafa agravada. El caso en cuestión, y los otros dos por los que también está imputado, sucedieron antes de llegar al palco del Barça por segunda vez. A la salida de su declaración del viernes, la prensa le esperaba en la calle. Ocho micrófonos, cinco cámaras de televisión y muchos fotógrafos. Laporta, en su paseíllo de la puerta al interior del coche que le esperaba decidió guardar silencio y se escudó en un “todo bien”. Perfecto. No respondió a ninguna de las ocho preguntas que se le lanzaron a vuelapluma. Fueron exactamente estas: “Presidente, ¿alguna declaración?”, “¿Tiene algo que decir sobre el caso?” “¿Está tranquilo?” “¿Buena semana, no, futbolísticamente hablando?” “¿Está contento?” “¿Cómo ve la crisis del Madrid?” “¿Ha disfrutado con la crisis del Madrid, Presidente?” “¿Cómo ha visto la crisis del Madrid?”. Y hasta aquí. Cada uno pregunta lo que quiere. No hay órdenes de nadie. Pero está claro que el interrogatorio lo vivió dentro del juzgado. Cruzada la puerta, se terminaron las incomodidades para el presidente del Barça. Cuando el periodismo trabaja para no tener problemas, mala señal.

MALA LECHE

1. El derbi que tenía que ser caliente y con polémica arbitral era el Espanyol-Barça y, al final, lo fue el Espanyol-Girona. El portero que recibió el botellazo no fue Joan Garcia sino Gazzaniga

2. Lo del penalti pitado por Iosu Gallech sobre Asprilla, en el Espanyol-Girona, tela, telita. Que el VAR tampoco diese marcha atrás, de juzgado de guardia. 

3. Hablando de porteros. Si Iñaki Peña, en el Barça, llega a hacer las dos paradas imposibles que hizo en el Elche-Sevilla, ¿hubiera sido portada de diario? Ni en pintura. 

4. Seguimos a la espera de la reacción de Mounir Nasraoui, padre de Lamine Yamal, sobre la derrota de Marruecos en la final de la Copa de África y sobre el inconcebible Panenkazo de Brahim

5. Ayer magnífico póster de Mundo Deportivo de la plantilla y el staff del Barça en la foto oficial de temporada con el Presidente. ¿Los han contado? Son 26 jugadores, 40 de staff (¡40!) y Laporta. De las 67 personas, solo hay uno que no cobra del Barça.

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