El FC Barcelona está atento al mercado de fichajes por si puede incorporar un central con el que paliar la baja de larga duración de Andreas Christensen, que apunta a cuatro meses KO. Eso sí, se está haciendo con una máxima a nivel interno: si se va al mercado es porque el jugador elegido da un nivel ‘top’ para competir por todo, como es el del Barça de Hansi Flick, y porque va a contar para el técnico alemán.
En interno se habla de que se quiere evitar una incorporación como la de Jeison Murillo en el mercado de invierno de la temporada 2018-19, dicho desde el respeto al jugador pero evocando una cesión que no funcionó. Entonces estaban lesionados Samuel Umtiti y Thomas Vermaelen y el Barça logró la llegada como cedido del central colombiano del Valencia a cambio de 1,2 millones de préstamo y con una cláusula de compra no obligatoria de 25 millones por si querían ficharlo el siguiente verano. En el club valenciano no contaba para Marcelino García Toral y Eric Abidal decidió ir a por él.
La cesión fue un fiasco porque en el Barça Murillo (entonces con 25 años) apenas contó tampoco para Ernesto Valverde. Sólo participó en dos partidos de Liga (uno de titular en Huesca) de 21 posibles y en otros dos de la Copa de 7 posibles. En la Champions no jugó ni un minuto en los seis partidos en que pudo participar. Su debut fue rápido, al poco de llegar, en la Copa en una eliminatoria ante el Levante en que jugó los dos partidos íntegros. No debió gustarle nada a Valverde porque ya no le volvió a utilizar hasta el mes de abril en un partido de Liga en Huesca.
Murillo jugó dos partidos de Copa en enero, al poco de llegar, ante el Levante y Valverde ya no volvió a utilizarlo hasta abril. En total sólo participó en 4 partidos con el Barça de 34 posibles entre Liga, Copa y Champions
En total, participó en 4 partidos de 34 posibles con el Barça en los que sumó 10 suplencias y 20 encuentros en que no fue ni convocado, y eso que no estuvo lesionado. Eso es lo que quiere evitar el Barça en este mercado, de ahí la referencia interna al precedente invernal de Jeison Murillo. Entre otros motivos porque si se gasta dinero debe ser para que el jugador que llegue cuente para el entrenador y porque si un futbolista llega al equipo y no es utilizado no deja en buen lugar a la secretaría técnica y puede provocar un cisma con el cuerpo técnico.
Por tanto, si llega un cedido debe ser con 'quórum' entre todas las partes y, además, con un nivel físico y técnico que le permita rendir bien en un sistema tan específico y exigente como es el de Hansi Flick. Y cn el mercado de invierno, como ya se sabe, hay pocos casos de jugadores buenos, bonitos y baratos. Puestos a recordar una cesión de ese estilo, el último gran ejemplo es el de Pierre-Emerick Aubameyang.

