Marcus Rashford es un profesional, uno de esos jugadores que te complementan una plantilla cuando quieres aspirar a todo. Tercer máximo goleador del Barça esta temporada, con 7 goles y 9 asistencias, el único que ha marcado en las tres competiciones. Y todo sin aspavientos, relativizando entrar desde el banquillo, afirmando en cada entrenamiento y en cada partido que vale la pena ejercer la opción de compra y que sea un refuerzo cada vez que el entrenador lo necesita. Su actitud en la vida es demostrar con pequeños gestos que siempre se puede ayudar al que tienes a tu lado. Rashford es como Henrik Larsson de hace unos años. El delantero sueco se hizo un hueco entre los goleadores discretos, fuera de foco, acostumbrados a trabajar porque el fútbol es un deporte de brillantina y también de trabajadores honestos que sólo por jugar en el Barça ya pueden considerarse estrellas pero que prefieren la aportación al equipo que el foco.
Rashford se ha ganado el respeto del vestuario, como el carismático Tek, como todos conocen a Wojciech Szczesny, el segundo portero del Barça. Cuando habla Tek todos escuchan y no es solo por veteranía y porque ha vivido ya mil vidas, es porque su palabra rezuma criterio y porque protege el equilibrio del grupo. Es muy difícil engañar a un vestuario tan profesional como el azulgrana así que si Tek es escuchado y aplaudido es por algo. Tek entiende que Joan Garcia es el primer portero del Barça, es sencillamente el mejor y reconoce su clase y lo que es más importante, lo que aporta al grupo a todos los niveles. Tek ha regalado al Barça una historia de resurrección y se ha ganado ser la segunda opción para la portería blaugrana.
Hansi Flick desconcertó a todos dándole la oportunidad a Ter Stegen de que su nombre saliese de nuevo en una alineación del Barça. Seguro que el técnico buscaba proporcionar a su compatriota un aparador para buscar su salida y que pueda tener alguna opción de ir al Mundial. Porque pensar que Ter Stegen tiene el plan de quedarse e ir convenciendo al técnico de que le de partidos en Copa es tan peligroso como absurdo. El Barça tiene en Joan Garcia al mejor portero de presente y de futuro. Romper los equilibrios es una mala elección y un riesgo inaceptable.