La dura sanción de la UEFA al Eintracht de Frankfurt tras el lamentable comportamiento de sus hinchas el pasado 9 de diciembre en el Spotify Camp Nou en el partido de la Champions League contra el Barça tendrá consecuencias no solo para el propio club, sino también para los aficionados radicales del conjunto alemán. Después de mirar hacia otro lado en anteriores ocasiones, cuando los hooligans del equipo germano la habían liado en otros estadios, en esta ocasión los dirigentes del Eintracht parecen dispuestos a ejercer mano dura con sus aficionados más radicales.
Además de los dos partidos de sanción en la Champions, en los que los aficionados no podrán presenciar el partido de su equipo en directo lejos de su estadio, y de la multa de 38.000 euros, más los 8.000 que deberán abonar al Barça por los desperfectos sufridos en el Spotify Camp Nou, el Eintracht anunció medidas contra sus propios seguidores. "Ahora también está claro que la situación no puede seguir así tras la tercera sanción de este tipo desde 2019. Implementaremos ajustes significativos y específicos, que definiremos en detalle muy pronto", anunció Philipp Reschke, miembro de la junta directiva del Eintracht.
No es de extrañar: los hooligans de la afición han desprestigiado repetidamente al Eintracht de Frankfurt y se enfrentan a fuertes multas. El mes pasado, en la liga, un grupo de radicales prendieron fuego al estadio del Colonia. En Barcelona, destrozaron las vallas de metacrilato y baños, y lanzaron vasos de cerveza llenos e incluso una bengala al estadio local.


