El FC Barcelona está en una buena dinámica de resultados y su frecuente éxito remontando partidos hace sentir “muy orgulloso” de su equipo al técnico, Hansi Flick. Pero esa realidad convive con un déficit dañino al que debería poner solución o, por lo menos, minimizarlo: su facilidad para recibir gol del rival, partido tras partido. Un vistazo a la cronología del historial reciente de marcadores culés revela que en los últimos 16 partidos oficiales disputados, en 15 de ellos el adversario de turno del Barça ha marcado al menos un tanto. Desde el 3-0 al Getafe en el Johan Cruyff del pasado 21 de septiembre, solamente el Athletic de Bilbao, que cayó 4-0 en el estreno del Spotify Camp Nou, fue incapaz de marcarle un gol al Barça. La tendencia se ha confirmado tanto en la Liga como en la Champions League.
En esa horquilla del calendario, Oviedo, Real Sociedad, Girona, Olympiacos, Elche, Alavés, Atlético de Madrid y Eintracht de Frankfurt anotaron un gol; PSG, Real Madrid y Celta celebraron dos; Brujas, Chelsea y Betis marcaron tres y, por último, el Sevilla festejó cuatro.
Es verdad que todos los equipos que ‘solamente’ fueron capaces de marcarle un gol al Barça acabaron perdiendo el partido, pero de los tres clubs que le endosaron dos tantos a los azulgrana dos celebraron la victoria, PSG y Real Madrid, y sólo el Celta sucumbió. Entre los que lograron tres goles contra el Barça, uno empató (Brujas), otro ganó (Chelsea) y el tercero perdió (Betis).
El problema del gol encajado es estructural y por tanto debe tener una solución estructural: la reaparición de Joan Garcia da un plus de tranquilidad al sistema defensivo, pero no lo ha arreglado. Tras su lesión en Oviedo -justo el partido en que empezó esta serie de 15 de 16 partidos encajando- el “número 1” para Flick se ha alineado en los últimos seis encuentros y también lamentó la puntería rival en cinco de ellos. Sólo el día de su vuelta dejó la portería a cero, ante el Athletic. En tres de esos seis partidos, el gran fichaje del verano culé ha rebajado el ‘ratio’ a un tanto recibido, pero recibió un trío de goles del Chelsea y otro trío del Betis.
Con Woijciech Szczesny ejerciendo de meta titular, el Barça encajó en todos los partidos: un gol en cinco encuentros, dos tantos en tres choques, tres en tres y cuatro en uno, en Sevilla.


