Dani Olmo: talento en busca de rendimiento

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El azulgrana es un interruptor que ilumina el ataque blaugrana cuando muestra su mejor versión

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Dani Olmo marcó así el 3-1 en el Barça-Alavés

Pep Morata (MD)

Dani Olmo pertenece a la categoría de futbolistas que pueden proporcionar un salto de calidad a su equipo. No son fáciles de encontrar porque tiene el dominio del remate de alguien que se formó como “nueve”, la delicadeza técnica de quien es capaz de mejorar la acción colectiva, la capacidad para tomar buenas decisiones a alta velocidad y una gran predisposición física para los esfuerzos en la presión. Es un media punta completísimo, que puede jugar como falso delantero o, incluso en los últimos partidos tras la lesión de Pedri, disimular su marcada tendencia ofensiva como centrocampista puro.

Nadie puede discutir ni su talento ni su potencial, otra cosa es su rendimiento. Hay deportistas que no relacionan bien talento con rendimiento, lo que provoca mucha frustración en quien lo percibe. Por ello, acostumbramos a ser más exigentes en su valoración contra quien, en cambio, saca más provecho a unas habilidades más limitadas. Dani Olmo pertenece al primer grupo, a aquel que maravilla cuando está en sintonía y desencanta cuando no completa aquello que proyecta. Más allá de su falta de continuidad por algunos problemas musculares reincidentes, que ojalá estén en vías de solución, Dani Olmo es un interruptor que ilumina el ataque blaugrana cuando muestra su mejor versión.

Su bisturí entre líneas es efectivo y brillante. Junta al equipo y lo acelera con criterio. Su ubicación como media punta en el sector derecho alimenta el desequilibrio de Lamine Yamal, le entiende con sus desmarques profundos por el pasillo interior o con devoluciones precisas para darle ventaja. Sin embargo, alterna trazos finos con ciertas desconexiones que parece que resten su confianza, lo que le desconecta a menudo del juego, con menos presencia o alguna pérdida que no se puede permitir. La competencia de Fermín, desencadenado, le exige una respuesta porque el mejor Barça de Flick ha coincidido con la mejor versión de Dani Olmo. Contra el Athletic, dos goles en tres remates y once recuperaciones de balón con su trabajo en la presión, un dato extraordinario. Es tan bueno que no hizo ni ruido. Debe estar convencido, pero tiene los argumentos para ser uno de los actores principales de este Barça.

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Entrenador en marcha

Sólo lleva un año de carrera como entrenador profesional, pero sus resultados llaman la atención, tanto por el qué como por el cómo. El Flamengo de Filipe Luis ganó este sábado la Copa Libertadores, tras ya haber conquistado la Copa del Brasil, la Supercopa y el Campeonato Carioca. Además, es el gran favorito para conseguir también la Liga a falta de dos jornadas. Dispone de una plantilla de calidad y experiencia, donde destacan Danilo y Alex Sandro en la defensa, Jorginho en el centro del campo, más Samu Lino y De Arrascaeta en los tres cuartos. Sin olvidar a Saúl como refresco. Su propuesta es atractiva, con el balón como centro de su expresión.

Acaba de comenzar, pero parece tener ese magnetismo especial que reclama como mínimo una mirada ilusionada para su carrera en los banquillos.

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