No fallar

Después del parón liguero y su virus FIFA, el Barça afronta dos partidos trascendentales en los que no puede fallar. En Girona hay que ganar como sea para no llegar al Bernabéu distanciados del Madrid. Contra el Olympiacos debemos resarcirnos del tropezón contra el PSG. No hay margen de error y la plaga de lesiones no debe servir de excusa. El victimismo no casa con el método Flick, aunque haría bien el alemán en incorporar la palabra resultadismo a su vocabulario.

En ambos partidos se trata de sumar los tres puntos como sea. Dado que la plantilla no está para grandes filigranas, sería bueno no marrar ocasiones. Tampoco interesan los partidos de ida y vuelta, ni de gran desgaste.

Sigo pensando que tácticamente el equipo y su entrenador han de crecer. Cubarsí juega mejor por la derecha y en el centro del campo, faltan piernas para tapar espacios. El renovado De Jong podría dar ese paso adelante que sus detractores esperamos. Más allá de Cruyff, hubo un señor llamado Koeman que, con la mitad de sus recursos, se hizo el jefe del equipo por agallas y carisma. El equipo sigue necesitando un líder desde la marcha de Íñigo Martínez. La delantera está en cuadro, pero bajo ese sentido colectivo que Flick da a los suyos, cualquiera puede marcar. Araujo o Eric de córner, Pedri de disparo lejano, Koundé en arrebato de los suyos...

La cuestión es adoptar una actitud vencedora e ir a por el partido sin vivir desconexiones ni bajones físicos. La situación lo precisa. No podemos fallar si queremos vivir con cierta calma lo que resta de temporada.

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