El regreso

Es curioso que en el fútbol algunas derrotas persistan en la memoria mucho más que las victorias. Eso es lo que le sucede al FC Barcelona con la Champions. Se recuerda más -y no por proximidad- el 1-4 del Paris Saint-Germain en Montjuïc de hace dos temporadas que aquella extraordinaria remontada en el Camp Nou por 6-1. ¿La recuerdan? ¿No les pasa que todavía no se han quitado de encima el recuerdo del 4-0 en Liverpool (2019) o del pandémico, casi cómico, 2-8 ante el Bayern en Lisboa (2020)?

El 1-2 del pasado miércoles, por ejemplo, será un resultado difícil de olvidar, aunque en este caso la derrota no significó un drama. El PSG pareció más equipo, más poderoso físicamente.

Desde la final de Berlín en 2015, en la que el once liderado por Messi conquistó la ‘orejona’, el Barça ha acumulado una ristra de decepciones. No pasó de los cuartos de final en los tres años siguientes, alcanzó las semifinales en 2019 ante los ‘reds’ de Jürgen Klopp, pero volvió a ser errático entre 2020 y 2025: cayó en cuartos, en octavos, en la fase de grupos en dos ocasiones y otra vez en cuartos. Hubo incluso un periodista que se atrevió a llamar al Barça “el bufón de Europa”, generando una fuerte polémica.

Paradójicamente, el regreso continental del Barça llegó de la mano de Hansi Flick, el entrenador del Bayern en aquel 2-8, y el resurgimiento se produjo en Montjuïc, precisamente ante el equipo alemán, en una noche de 2024 en la que todos los culés temían lo peor. Pero ocurrió lo inesperado: espoleado por Raphinha, el Barça ganó 4-1, con un 61% de posesión.

La historia se encargó de escribir el resto. El año pasado los azulgranas alcanzaron las semifinales contra el Inter de Milán, y solo la mala fortuna les impidió llegar a la final. Aquel partido quedará grabado en la memoria del barcelonismo, como lo está la semifinal perdida contra el Leeds United en 1975, que privó a Johan Cruyff de disputar la final de París frente al Bayern. ¿Qué hubiera pasado si el Barça hubiera jugado aquella final contra Franz Beckenbauer? Nadie lo sabe, pero el debate sigue vivo entre los barcelonistas.

La reciente victoria del miércoles del PSG de Luis Enrique alimenta todo tipo de especulaciones. Lo cierto es que, tras lo sucedido en Newcastle (1-2) y la entrega ante el PSG demuestran claramente que este Barça parece haberse quitado algunos fantasmas de encima. Perdieron, pero sin drama. El campeón de Europa mereció ganar en un colosal encuentro de ambos equipos.

No hay nada mejor que la Champions. Un compañero me dijo hace algún tiempo que prefería la Liga. Fue una aseveración ridícula. La Champions es lo máximo. El nuevo formato añade atractivo, con choques de gran nivel en la fase inicial y, al mismo tiempo, partidos más asequibles que facilitan la clasificación de los favoritos.

Este año, la final se jugará en Budapest. Es difícil aventurar quién llegará hasta allí y mucho menos quién la ganará. Ni siquiera ChatGPT se atrevería a pronosticarlo. Pero tras el partido ante el PSG, el Barça no se presenta como favorito, aunque sí como un club dispuesto a reivindicar su nombre en Europa. Veremos qué sucede. El Barça perdió, pero está de regreso. Abróchense los cinturones y disfruten del viaje

Cargando siguiente contenido...