Lamine
Que Lamine Yamal es un futbolista excepcional lo sabemos casi desde el primer día que lo vimos. Lo dijo Hansi Flick, pero añadiendo que debe centrarse en trabajar. Y Flick no dice las cosas porque sí. Cuando el técnico alemán da un toque a un jugador es porque ha visto algo que no le gusta. Primero fueron, sin decir nombres, “los egos”. Y ahora le suelta a Lamine que “hay que trabajar”. Con tan solo 18 años a Lamine le queda una carrera larga y seguramente espectacular. Dijo hace tiempo que su ídolo es Neymar. Perfecto, pero debería fijarse en otros cracks, como Leo Messi, que a sus 38 años puede estar en el próximo Mundial. O en otro más cercano como Lewandowski, que también le saca casi 20 años y que sigue celebrando los goles como si fuera juvenil.
De Jong
Magnífica entrevista de Fernando Polo y Roger Torelló a Deco, el director deportivo del Barça. Me quedo con el elogio a un jugador que hasta hace poco estaba denostado por la afición, Frenkie de Jong. Curioso caso el de Frenkie. Todos los jugadores que llegan al Barça destacan la calidad del futbolista holandés. El último en hablar maravillas de Frenkie ha sido Marcus Rashford. Y ahora en esta entrevista Deco afirma que es un jugador que ha alcanzado la madurez y que es importante para el proyecto de los próximos años. Parece que por fin los pitos de hace un tiempo se han convertido en aplausos. Comentan algunos que De Jong ha mejorado porque tiene a Pedri al lado. Seguro que sí, pero que le pregunten al canario si le gusta tener cerca a Frenkie.
Bilbao
"El Bilbao no es ejemplo de nada”. Lo dijo Deco en esta entrevista cuando se le pregunta por el culebrón del verano, las idas y venidas del representante de Nico Williams. Y seguro que Deco se mordió la lengua. Lo que ya había quedado claro es que el Barça no fue a buscar a Nico sino que fue el representante el que volvió a ofrecerlo. Y todos sabemos que los representantes no actúan por su cuenta sino que siempre tienen la bendición del jugador. El problema es que el jugador quería que el Barça, tras pagar la cláusula de rescisión, le asegurara que sería inscrito y que de lo contrario se podría marchar gratis. Unas condiciones que lógicamente el Barça no podía aceptar. Esa es la historia. Que no nos vendan la moto desde San Mamés. Buscando la seguridad Nico dejó escapar un tren que no volverá a pasar.