Se consumó lo que nos temíamos y el Barcelona jugará su primer partido en casa en el Johan Cruyff, un campo con capacidad para 6.000 espectadores, algo del todo insólito. Me parece que es una tomadura de pelo desde el principio. Se está jugando con el sentimiento de la gente y me extraña que no haya protestas.
Hacen falta profesionales y da la sensación de que se lleva el club como un grupo de amigos. Todo lo que se ha ido prometiendo no se cumple y ahora nos encontramos con un partido en un campo más pequeño que lo que fue el Mini.
Veremos si el equipo lo nota. Yo pienso que no, porque las dimensiones del terreno de juego son las mismas que las del Camp Nou y, además, los futbolistas se adaptan a todos los escenarios, tanto de locales como de visitantes. Sí es cierto, sin embargo, que la intimidación para el Valencia no será la misma que si el partido se hubiese jugado en el Camp Nou y que Montjuïc daba una sensación de amplitud que en el Johan no existirá.
Deportivamente, es una lástima que Gavi tenga problemas de rodilla, justo en una temporada que era muy importante para su recuperación total después de que la anterior fue de regreso paulatino a la plena normalidad.
En contrapartida, estoy muy ilusionado con el regreso de Marc Bernal. Todos los jugadores de la cantera que van superando etapas y llegan al equipo son los que motivan a los chicos del juvenil, o del Barça Atlètic. Si ven estos ejemplos, se ilusionan.