En el corazón de Sofía se levanta un espacio que respira historia del fútbol: el 'Hall of Fame' de Hristo Stoichkov, leyenda del fútbol búlgaro y del FC Barcelona, que en 1994 conquistó el Balón de Oro. Ese trofeo, junto a sus Botas de Oro y un sinfín de reliquias futbolísticas, recibe centenares de visitantes diarios para homenajear a una trayectoria única en su país.
El recorrido sorprende con camisetas que hablan por sí solas. Desde Leo Messi hasta Pelé, pasando por Diego Maradona, Johan Cruyff, Andrés Iniesta, Ronald Koeman, Pep Guardiola o Rivaldo. Una auténtica constelación de estrellas que formaron parte de su trayectoria o marcaron época en el fútbol mundial, en especial del Dream Team del Barça, con quién ganó todos los títulos posibles, también la primera Copa de Europa en Wembley en 1992. Una réplica de todos estos trofeos tienen un espacio especial en el icónico local de la capital búlgara.
Ningún símbolo madridista
La colección, tan diversa como internacional, guarda una particularidad: no hay rastro de camisetas del Real Madrid ni de futbolistas que vistieran de blanco. En cambio, abundan las de la selección española, como las de Luis Enrique o Salinas, otros compañeros de generación, además de piezas de Bulgaria, como la de su inseparable Balakov. Este último, también homenajeado en el Hall of Fame, estuvo, según reveló Stoichkov, muy cerca de fichar por el Barça.
“Johan siempre me preguntaba por él y por Penev. Estuvo muy cerca, pero no sé qué pasó al final con los presidentes”, recordó junto al otro gran jugador búlgaro que le acompañaba en una visita que Hristo hizo al presidente de la RFEF, Rafael Louzán, y a miembros de la prensa española desplazada a Sofía, con motivo del inicio de la fase de clasificación para el Mundial 2026.
Un legado para sus nietos
Pero la historia del museo no se detiene. Stoichkov confesó que sigue ampliando su colección cada vez que viaja a Barcelona. Ahora, su motivación va más allá del coleccionismo personal: piensa en el futuro de su familia.
“Siempre que voy a Barcelona me llevo algo. Tengo de todos. Pedri, Lamine Yamal, Cubarsí... todos. Los jóvenes tienen que pasar por el museo. Y mis nietos me piden. Tendré que preparar otro museo con todo lo que recojo para ellos”, bromeó entre sonrisas.
Su Hall of Fame en Sofía, más que un simple museo, es un testimonio vivo de la carrera y las pasiones de Hristo Stoichkov, que incluye en en su colección un juego de tarjetas de lbon Urízar Azpitarte, árbitro español al que pisó en su etapa en el Barça. Un episodio que marcó su carrera y que quiso exponer también.
Un espacio de memoria futbolística que no solo honra a los grandes del pasado, sino que se prepara para seguir creciendo con las nuevas generaciones.


