Es inadmisible que, por segunda temporada consecutiva, a 36 horas del cierre de mercado y con la Liga iniciada, Flick esté pasando la agonía de poder perder jugadores con los que cuenta, como Fermín, (ya le sucedió con Eric Garcia) y tampoco tenga a todos sus jugadores disponibles porque los fichajes Bardghji y Szczesny no están inscritos. Ya sufrió lo indecible con Olmo y Pau Víctor. Significa que, una vez empezada la competición, la directiva ha vuelto a no hacer los deberes porque no ha salido nada de lo que planeó en junio. No se ha fichado a Nico Williams porque no le garantizaron su inscripción, no se ha cumplido la promesa de volver al Camp Nou para el Gamper, lo que ha impedido que se contabilizara la venta de los asientos VIP (otra palanca que se atasca, como la de Barça Studios), y tampoco se ha alcanzado la regla 1:1.
A pesar de que Laporta anunció que no se venderían jugadores con los que el entrenador contara, Flick ha perdido a Iñigo y están empujando a Fermín hacia el Chelsea. Supone debilitar la plantilla cuando el compromiso era potenciarla. Es incomprensible que, después de quemar 1.000 millones de ingresos futuros, traspasar canteranos, debilitar al femenino y a las secciones, se deban inscribir a jugadores con avales y pagarés de los directivos, a los que el código ético prohíbe tener vinculación con transacciones económicas del club para evitar un conflicto de intereses.
Con una gestión diligente, el club debería mantenerse con sus propios recursos. Si venden a Fermín, ¿lo hacen pensando en el club o en su interés económico personal?