El Barça ganó 0-3 en Mallorca en el estreno de la Liga 2025-26 pero a su entrenador, Hansi Flick, no se le vio contento. De hecho, el técnico del vigente campeón liguero aprovechó la rueda de prensa para mandar un claro mensaje a su plantilla: aquí sólo vale ir al 100%. Como el rival se quedó durante la primera parte con dos jugadores menos por expulsión, Flick tuvo la percepción de que su equipo se empleó “al 50%” porque sabía que con eso le bastaría para recolectar los primeros 3 puntos en su objetivo de revalidar el título. “No me ha gustado el partido”, subrayó. Ese mensaje no fue gratuito. Se explica en su guion de temporada.
Hasta donde se pueda, las temporadas hay que previsualizarlas. En la hoja de ruta inicial de Flick y de su staff está que su equipo imponga desde ya un tren muy alto en el arranque de la Liga para marcar terreno ante rivales que han gastado mucho dinero en refuerzos. Entre Real Madrid y Atlético de Madrid se acercan a los 400 millones de euros de inversión para potenciar sus plantillas, lo que de entrada confirma en ambos clubs un deseo especial por destronar al campeón. Sin embargo, el Barça cuenta con una ventaja sobre estos dos grandes aspirantes al título; haber completado una pretemporada que, tras el descanso vacacional oportuno, se ha acercado en buena medida a las tradicionales, en contraposición a las de Real Madrid y Atlético, cuya participación en el Mundial de Clubs les ha deparado un escenario completamente opuesto y, en cierta medida, inédito y aún por calibrar.
El reto es la Champions
Pero sin sacrificar el día a día
Si la comparencia pública de Hansi Flick tras el debut del Barça en la Liga fue reveladora, casi aún lo fue más el mensaje del técnico azulgrana la víspera de viajar a Mallorca. “Los tres títulos no fueron el final, son el principio”, proclamó parafraseando a su manera el famoso “’tot guanyat, tot per guanyar’” (todo ganado, todo por ganar) que hizo fortuna en la etapa de Pep Guardiola en el banquillo. Desde que acabó la pasada temporada, brillantísima con la consecución de los tres títulos en España -Liga, Copa y Supercopa- la ilusión que domina en el barcelonismo es lograr lo que este curso 2024-25 se quedó muy cerca: jugar la final de la Champions League con la idea de darle la sexta ‘orejona’ al club.
Las declaraciones de jugadores desde que se cayó de forma muy dolorosa en la semifinal continental ante el Inter en San Siro, cuando la final de Múnich estaba a pocos segundos de ser oficial, es una espina que la plantilla aún tiene clavada y quiere quitarse esta temporada.
Lo que tiene claro el staff técnico es que esa legítima ilusión, evidentemente compartida por todo el barcelonismo, se trabaja desde el día a día, un punto de partida que la Liga representa seguramente como ninguna competición. Convivir con la exigencia de pelear por todo sin sacrificar nada es el desafío metodológico por el que trabaja Flick.
Por eso, en el diseño ideal de curso de Flick está que el Barça haga el máximo acopio de puntos con el objetivo de intentar poner tierra de por medio tanto a Real Madrid como Atlético desde el principio de la Liga. De momento, la derrota del equipo colchonero ante el Espanyol (2.-1) ya coloca una ventaja de +3 en la tabla de los culés sobre el Atlético, a la espera de lo que haga el Real Madrid en su debut en la Liga frente a Osasuna (21 h.).
El Barça se centra en lo suyo y con ese horizonte de ir “al 100% siempre”, como destacó Flick en Mallorca, en las próximas salidas ante Levante y Rayo sus futbolistas ya jugarán con el mensaje de su entrenador retumbando en sus oídos, antes de estrenar su condición de local -ya se verá dónde- ante el Valencia CF;
La temporada pasada, la primera en el banquillo del Barça, Flick lideró un arranque de Liga espectacular que le dio credibilidad a un proyecto incipiente, ganando 11 de los primeros 12 partidos de Liga, antes de caer en su famoso “shit november”, periodo prenavideño en el que apenas contabilizó 5 puntos sobre 21, cosecha que, por momentos, amenazó con arruinar una Liga finalmente ‘reconquistada’.
En su segunda temporada al frente del Barça, Flick sabe que el factor sorpresa de un equipo que hace un año no partía ni por asomo como favorito se ha esfumado, así que la motivación debe ser otra: consolidar su autoridad en el campeonato. Eso sí, con la misma humildad táctica y colectiva que ha hecho grande a este grupo. Para ayudar a lograr ese objetivo, pese a las dificultades de mercado de sobras conocidas, la plantilla cuenta con más recursos, sobre todo a raíz de la llegada a la portería de Joan Garcia y a la delantera de Marcus Rashford, pese a la marcha insperada de Iñigo Martínez en la defensa. Ampliar el uso del plantel en el reparto de minutos para mantener el tren de juego y la contundencia permanente que pide Flick debe colaborar a conseguir ese ritmo alto de puntos que estrese a los otros candidatos al título.
Alirones culés de 88 puntos que pueden quedarse cortos
Los dos últimos alirones de Liga del Barça, tanto el de la temporada pasada como el conquistado en el curso 2022-23 al mando de Xavi Hernández, el equipo azulgrana hizo 88 puntos. Pero si hace tres años el segundo clasificado, el Real Madrid, quedó a 10 puntos, la temporada anterior solamente 4 fue la diferencia que separó al campeón del subcampeón. En términos subjetivos, la distancia futbolística fue mucho más amplia, pero como esto se mide por puntos en el Barça se asume que otro “shit november”, sea en el mes que sea, no se lo van a poder permitir. Es más, hay que prepararse para una Liga que se vaya más allá de los 90 puntos. Por eso, para Flick el sprint por revalidar el título ya ha empezado.


