El Betis-Como resultó muy accidentado y eso que se trataba de un amistoso. Tuvo de todo menos buen fútbol. Un penalti, goles y, por encima de todo, una lamentable tángana, con reparto de bofetadas, que terminó con dos expulsados y un espectáculo lamentable sobre el césped y en el túnel de vestuarios. Una batalla monumental impropia de los dos equipos. El encuentro terminó con 2-3 a favor del club italiano, rival del Barça el 10 de agosto en el Trofeo Joan Gamper, y con los ánimos muy encrespados. Demasiado.
El encuentro arrancó con una pena máxima al medio minuto del partido tras derribar Pau López a Assane Diao dentro del área tras un fallo de Natan. La acción, que desembocó en el 0-1, le provocó un llamativo chichón en el lado izquierdo de la cabeza, obligándole a abandonar el campo. Álvaro Vallés le suplió, el balón dio en el palo y el rechace acabó en gol. El 0-2 llegó en el 38’ con un golazo de Cunha. Hasta el segundo gol italiano, una aparente normalidad.
Pero el lío apareció a las postrimerías de la primera parte: una trifulca, con puñetazos y jugadores de los dos equipos lanzándose golpes, mientras los suplentes y parte del cuerpo técnico trataban de separarlos. La tensión estalló después de varias entradas de jugadores del Como sobre Lo Celso e Isco, que también había protagonizado alguna. Álvaro Vallés intentó recuperar un balón empujando a un rival, lo que desató una batalla campal con empujones y conatos de golpes. Fornals y Perrone se encararon rápidamente. El jugador bético lanzó una bofetada a la cara del argentino, que rápidamente respondió con otro golpe.
A partir de entonces, la refriega se fue incrementando. Natan se sumó para ayudar a su compañero y hubo más puñetazos, hasta que fueron separados. A un lado, tratando de observarlo todo, el colegiado espero hasta que llegase la calma para expulsar a Bellerín, que no había intervenido, y a Perrone. En el vestuario rectificó y acabó echando a Fornals. En el área técnica, Cesc Fábregas se encaraba con Riquelme y otros jugadores béticos. El árbitro terminó mostrando varias tarjetas más, todas amarillas, y dando por finalizado la primera parte.
En la segunda mitad, el tono brusco y áspero se mantuvo, aunque se logró disputar todo el encuentro sin que hubiera más incidentes. No hubo golpes ni bofetadas, pero sí un ambiento tenso que denotaba posibles fricciones. En medio de tanta hostilidades, el Betis logró empatar con tantos de Isco y Junior Firpo en su regreso.El primero en el minuto 55 y siete después, logró el empate que la grada celebró con entusiasmo.
Y cuando todo parecía que terminaría en un empate a goles y golpes, el Como se llevó el triunfo con un tanto de Iván Azón. Los de Cesc, que viajarán ahora a Barcelona para disputar el Trofeo Joan Gamper, llevan cuatro triunfos y los cuatro marcando tres tantos.


