La primera edición de la modernizada Champions League acabará hoy con una final entre dos equipos que se han merecido llegar a ella, aunque más el Paris Saint-Germain que el Inter de Milán. El equipo de Luis Enrique pasó las de Caín para superar la fase de liga y meterse en las eliminatorias, pero en la primera ya barrió al Brest y posteriormente se cargó a tres representantes de la Premier League: Liverpool, Aston Villa y Arsenal. Ahora se medirá al Inter, que como gran logro tiene haber eliminado a un Barça que le tuvo contra las cuerdas en su estadio y al que se le escapó esta final de Múnich por no saber defender en el descuento de un partidazo que tenía ganado tras una reacción estratosférica. Antes, los italianos habían eliminado en la fase de cruces a Bayern de Múnich y Feyenoord.
En cualquier caso, el partido de hoy tiene todos los ingredientes para ser un gran espectáculo. El PSG de Luis Enrique quiere el balón y tiene jugadores vertiginosos arriba, con Doué, Dembélé y Kvaratshkelia como puntas de lanza. Mientras, el Inter de Inzaghi sabe defender bien pertrechado atrás y salir a la contra con laterales letales como Dumfries y Dimarco, una media dura y con buen pie y dos delanteros más potentes que bonitos de ver pero que trabajan muy bien.
Pero sobre todo lo demás, incluso por encima de Dembélé, en esta final planea la figura de Luis Enrique. El entrenador del conjunto parisino ya conquistó un triplete con el Barça y ahora aspira a otro con el PSG. Ganador nato, Lucho vuelve a tener la oportunidad de alzar una Champions diez años después de la que levantó en Berlín con el Barça. Ningún culé olvida cómo celebró hace diez años la quinta Copa de Europa azulgrana, en especial con su pequeña hija Xana, tristemente fallecida, como el hombre más feliz del mundo. Ahora le tocará hacer el mismo trabajo con el PSG sin Mbappé, al que le dijo que sería un crack como Michael Jordan cuando defendiese como defendía el ex de Chicago Bulls. El francés se fue al Madrid y Lucho se quitó un peso de encima porque él quiere equipos por encima de cracks. Incluso transformó a Dembélé. Hoy tiene el premio a su gran trabajo a tiro. Si lo logra, muchos culés se alegrarán por él.