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Barça-Villarreal, otra fiesta y adiós

LIGA 2024-25/J. 37

Tras jugar ante un Villarreal que puede asegurar la Champions, el Barça recibirá el trofeo de campeón (19 h.)

Después de la rúa y el pasillo del rival, es el último partido planificado en Montjuïc antes de estrenar el nuevo Camp Nou

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Tras el partido del alirón, el de la celebraciónPere Puntí / Propias
Barça-Villarreal, otra fiesta y adiós

La tarde de este domingo en Montjuïc será para el barcelonismo una experiencia inédita esta temporada. Ya no hay más partidos al todo o nada, ni sufridas finales que disputar, porque salvo la de la Champions League, que se quedó a dos minutos de quedar consagrada, este Barça ya ha ganado todas las demás. Supercopa, Copa y Liga son los títulos que han caído de la mano del creyente Hansi Flick y de una apasionante generación de talentos, la mayor parte de ellos criados en la Masia, que han seducido de tal modo a la afición que el viernes sacaron a las calles de Barcelona, en una histórica rúa, a 670.000 culés, muchos aún en edad infantil. Ese es el valor añadido de un equipo que conquista tanto por sus victorias como por su sentido lúdico de la vida y que recibirá el último homenaje agradecido de una grada que, si todo va como el club espera, recuperará en los próximos meses su clásica ubicación en el flamante Camp Nou. El Estadi Olímpic alberga esta tarde (19 horas) el que debería ser, si se cumple el plan oficial, el último partido del Barça como local en la montaña olímpica. Será un domingo singularmente festivo, porque tras ganar en el derbi ante el Espanyol la 28ª Liga para el club azulgrana, la plantilla culé recibirá el trofeo que le acredita como campeón de manos del presidente de la Federación, Rafael Louzán y, antes de que ruede la pelota, será homenajeado con un pasillo por el equipo visitante, el Villarreal, que en su caso sí se juega mucho: confirmar su presencia en la próxima Champions League.

El aplauso que obtenga hoy el Barça en el Lluís Companys será producto del agradecimiento, después de tantos meses en que fue la gasolina moral de un plantel que en verano de 2024 inició un camino que no sabía a dónde le conduciría. Es más, no eran pocos los que se temían una travesía por el desierto, ante un Real Madrid que venía de ganar Liga y Champions y que, para colmo, acababa de fichar, al fin, a Kylian Mbappé. Por eso, para el barcelonismo, llevarse todos los títulos domésticos y hacerlo en todos los partidos ante el archirrival fue un símbolo del gran ‘sorpasso’ culé.

Las referencias hoy, a ojos del planeta fútbol, se llaman Lamine Yamal, Pedri o Cubarsí y en ese espectacular vuelco a la expectativa tiene mucho que ver la apuesta de la cúpula por Flick y la enusiasta convicción del técnico alemán en este Barça que calificó de “familia” con la voluntad ya de repetir rúa “el año próximo”. Los parlamentos cerrarán el curso como local de un Barça que puede dar cancha a secundarios para fortalecer esa idea de ‘familia’. Para que nadie se despiste, el “hay que ganar” sigue siendo el “focus” de Flick. Pelear por el ‘Pichichi’ de Robert Lewandowski , meter 100 goles en Liga, o saber si Ter Stegen tiene otra titularidad tras su reaparición son ganchos paralelos. Ronald Araujo, con molestias, pinta a baja.

Enfrente habrá un ultramotivado Villarreal que, con Marcelino García Toral al frente, ocupa la quinta y última plaza que lleva a la Champions 2025-26, con 5 puntos de ventaja sobre el Betis. “Por lo bien que lo han hecho”. Así de simple explicó Marcelino su intención de hacer el pasillo al Barça. Eso sí, luego irá a ganar.

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