Para un sistema táctico tan arriesgado, Hansi Flick necesitaba jugadores que creyeran en su idea y que contagiaran la fe al resto del equipo. Y nadie encarna mejor que Iñigo Martínez esa prolongación del entrenador en el césped. El central vasco ha sido el líder defensivo, el encargado de tirar la línea más arriba para cazar en fuera de juego a los rivales, el hombre que debía llamar la atención si alguno se despistaba, el mejor corrector cuando fue necesarios, el primer lanzador con su buena zurda... A sus 33 años, con carisma e impacto en los más jóvenes, ha sido un capitán sin brazalete en su segundo año en el club tras un primer curso marcado por las lesiones. Tenía hambre de títulos.
A su lado ha madurado Pau Cubarsí, una joya defensiva que cumplió 18 años en enero y que ha protagonizado actuaciones memorables. Portentoso físicamente, extraordinario técnicamente, valiente como exige Flick en las anticipaciones y en la defensa alta, pocas dudas hay de que será el ‘jefe’ de la zaga en un futuro inmediato. También ha mostrado carácter para no dejar que le afecten algunos errores producto de la inexperiencia.
También en la parcela defensiva se ha ganado a todos los barcelonistas un Jules Koundé que de no haberse lesionado en la ida de la semifinal de la Champions lo hubiera jugado todo. Autor del 3-2 definitivo en la final de Copa ante el Real Madrid, el lateral derecho ha sido un ejemplo de fiabilidad y compromiso.
Ránking de títulos de Liga del Barça
Todos ellos protegieron a Szczesny, un ‘novato’ en el club que descolgó los guantes con 34 años para cubrir la lesión de Ter Stegen como suplente de Iñaki Peña y que acabó ganándose la titularidad, seducido y emocionado por el talento de la plantilla. Aportó seguridad, calma y buen rollo.
Mención aparte el ejemplo dado por dos jugadores que, partiendo como suplentes, han sido vitales entendiendo su papel y ejerciendo otro liderazgo. Son Ferran ‘Tiburón’ Torres y Eric Garcia, dos futbolistas que han aportado calidad energía, implicación y goles.


