El poder mental del Barça

El poderío del Barça alcanza límites insospechados. Después de sufrir el duro golpe de quedarse a pocos minutos de pelear por el triplete al caer ante el Inter tras remontar un 2-0 en contra en San Siro, afrontó el Clásico contra el Real Madrid con una fuerza mental que le permitió superar un adverso 0-2 y liquidar al rival que podía disputarle la Liga. Y lo hace en apenas 25 minutos, con cuatro golazos de los que ponen la carne de gallina, aceleran el corazón y sacan el grito de “campions” del alma. 

El poder de este Barça es emocional. Es un equipo que no se derrumba fácilmente. Puede estar contra la pared pero no dobla la rodilla. No es todavía un equipo 10 porque la perfección no existe. No existe un equipo que defienda bien y ataque mejor. No. Pero este Barça muere en función de lo que predica. Ataca y defiende, pero solo cuando enfrenta un adversario con más oficio, como el Inter, entonces cae. Y el Madrid ha demostrado que no es un rival fuerte en este momento. Los cuatro Clásicos de esta temporada los ha perdido. En los ocho tiempos disputados entre los dos duelos de Liga y las finales de Copa y Supercopa, los blancos no han ganado uno. 

El poder de este Barça de Hansi Flick ha logrado poner en la cuerda floja a un técnico reputado como Carlo Ancelotti. Lo ha castigado tanto que ya no lo quiere su afición. La huella que queda es el estilo de juego de este Barça y la cara de disfrute de sus jugadores. Tanta es la superioridad que como dice mi amigo y excompañero de profesión, Franco Pinotti, se puede comparar con aquel Brasil de 1970.

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