A por la Liga y a sacar conclusiones de Milán

Al Barça se le fue la opción de jugar la final de la Champions en la prórroga cuando la tuvo en sus manos

Una reacción culé brutal volteó el 2-0 del Inter pero, ganando 2-3, le empataron a 2 minutos del final

El espíritu resiliente azulgrana cayó ante un mezquino Marciniak, un gran Sommer y la propia fragilidad defensiva (7 goles encajados en los dos partidos)

La combatividad y la pegada culés, con Lamine comprometido, y con Pedri, Gavi y Cubarsí con mucho fútbol por delante, son grandes cimientos para que el Barça de Flick aspire a ganar la Champions más pronto que tarde, aunque debe mejorar en varios aspectos

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Los jugadores del Barça celebran el 2-3 de Raphinha que metía al Barça en la final de la Champions League

EFE

En el fútbol, como en la vida, los detalles marcan la diferencia. Y si tienes oficio y experiencia, es más fácil controlar esos detalles. Algo de eso le sucedió ayer al Barça en el Giuseppe Meazza. Tras hacer lo más difícil y reventar al Inter de Milán en la segunda parte, levantándole un 2-0 para convertirlo en un 2-3 en el minuto 87, el equipo de Hansi Flick no supo gestionar los ocho minutos que quedaban porque el polaco Marciniak, un mal árbitro protegido de forma inexplicable por la cúpula de la UEFA, añadió 5 minutos a los 90 reglamentarios. Lamine Yamal, el jugador más fantasioso del Barça, se lanzó en una contra sobre la portería de Yann Sommer en el minuto 92 y, lejos de especular con el balón, disparó y su tiro se fue al palo. En el rechace, el Inter se fue al ataque buscando agónicamente el empate y lo halló en una jugada en que el Barça reclamó falta del potentísimo Dumfries a Gerard Martín antes de que el centro del carrilero holandés lo rematase a gol ante un desafortunado Araujo un central como Acerbi. A dos minutos de meterse en la final de la Champions League, que se jugará en el majestuoso Allianz Arena, el Barça encajó su sexto gol de la eliminatoria y se vio condenado a disputar una prórroga donde tuvo que ir metiendo a jugadores secundarios como Pau Víctor y Héctor Fort porque varios titulares estaban al límite.

La gestión de esos dos minutos finales que le sobraron al Barça en la segunda parte, o el fallo en la salida de balón de Dani Olmo que precedió al 1-0, o la gestión de una designación arbitral más que sospechosa tanto en el campo como en el VAR, o una estructura defensiva que encajó 7 goles en dos partidos son asignaturas que quedan pendientes de revisión y de repaso para aprobarlas. De cara a la temporada que viene pero también para lo que queda de Liga porque el Clásico está a la vuelta de la esquina y el Real Madrid intentará aprovecharse de un equipo ‘tocado’ anímicamente y cansado en lo físico tras una eliminatoria durísima y una derrota cruel. Y después aún quedará un calendario del campeonato doméstico durísimo.

Capítulo aparte merecen Lamine Yamal (17 años) y Yann Sommer (36 años, uno más que Szczesny), el portero del Inter. Los dos mantuvieron un duelo épico en el que el guardameta suizo privó de varios golazos al crack azulgrana que podrían haber decantado el partido. Incluso ya con 4-3, en el minuto 114, voló para sacar con la punta de su mano izquierda un balón que, de haber entrado, habría dado al Barça la opción de, al menos, llegar a la tanda de penaltis. La conclusión es que la portería también marcó la diferencia. Otra posición del campo donde Hansi Flick y Deco deben hilar fino, decidiendo si con Ter Stegen (33 años), que vuelve de una lesión de rodilla, y Szczesny (35) son la mejor dupla para afrontar un nuevo asalto a la Champions League con las máximas garantías. En lo positivo, también merecen ser destacados Eric Garcia, que estuvo enorme de lateral, y un Gerard Martín que se quitó la sombra de la sospecha que le perseguía con dos asistencias de gol y mucha valentía ante un rival muy potente.

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El Barça de Flick ya no puede aspirar al gran triplete internacional pero sí al nacional. Ahora llega el Madrid y, magullados física y psicológicamente, los jugadores y técnicos azulgrana deben ir con todo en la Liga. Sería un gran premio sobre el que cimentar el próximo asalto a la Champions que ya no se ve como un imposible. La combatividad y la pegada culés, con Lamine comprometido con el club, y con Pedri, Gavi y Cubarsí con mucho fútbol por delante, son grandes cimientos para que el Barça de Flick aspire a ganar la Champions más pronto que tarde, aunque debe mejorar en varios aspectos y aprender de duras lecciones como las de Milán. Si lo hace, puede soñar con todo porque nadie ataca como este equipo. Si aprende a defender igual, será la bomba.

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