Shoshin
Este término del budismo japonés significa la mente del principiante. Propone experimentar la vida con la curiosidad y la frescura de la juventud, pero con la conciencia añadida de la madurez. Exactamente esto es lo que precisa el Barça para acceder a la final de la Champions y alcanzar éxito en la Liga. Contra el Inter, más allá del espectáculo o casi milagro de Lamine Yamal, el Barça mostró una inmadurez impropia de un equipo que quiere ganar la alta competición. Ni se puede salir dormido a los partidos, regalando rechaces, ni puedes dejar que te marquen tan fácil a balón parado. Los italianos son especialistas en ello y saben a lo que juegan. Nosotros también, pero ellos tienen más oficio. Da igual ser mejores, si el rival es más experto.
De aquí al martes, hay que madurar esa mente de principiante que gobierna el Barça. La ilusión y las ganas son maravillosas, pero cierra tu defensa y no cometas errores gratuitos. Juega con temple y psicología. Busca los puntos débiles del rival y espera tu momento. En estado shoshin, con la mente abierta y sin ataduras, siempre se hallan soluciones. Al igual que Lamine Yamal ante una defensa de diez. Nuestra preocupación no es cómo marcar sino evitar que los rivales lo hagan con facilidad. Esperemos que Lewy vuelva para golear y defender los córners. Eric o Christensen pueden aportar su madurez.
De momento, la presión para el Inter. Ellos son los favoritos, juegan en casa y han estado rondando la Champions en los últimos años. Nosotros somos un equipo joven y en construcción. Si ganamos lo celebraremos, si no también.
