El Barça del vértigo

El Barça del vértigo

Director de Mundo Deportivo

Lo de Lamine fue una locura, pero el Barça del vértigo tendrá que remar en San Siro para llegar a la final de la Champions. ¿Es posible? Sí, este equipo está preparado para ganar en Milán. Necesitará retoques, pero mantener ese tono de irreductible, con el mismo estilo desde el primer día y ante un equipo tan potente como el Inter, que jugó muy bien en Montjuïc, alienta el sueño.

Los italianos y los eslavos son competidores natos. Cada uno a su manera. Pero duros. El Inter llegó con muchos deberes hechos y dejó constancia de que las transiciones rápidas desbordaban a los blaugrana que vieron un 0-2 muy preocupante que hubiera hundido al Barça de otros tiempos. No al de Flick, ni al de Lamine. El sensacional delantero quiso dejar constancia de que es un futbolista de partidos grandes y quería celebrar sus 100 encuentros con el Barça. Lamine le dio la vuelta a todo y levantó a un equipo que combinaba bien, pero caía en las redes defensivas del Inter, que solo había encajado cinco goles en toda la Campions. Liderados por Lamine, los blaugrana consiguieron empatar un partido que tenían perdido. El Barça del vértigo estuvo en su pleno apogeo.

El Inter no hizo de equipo italiano del antiguo ‘catenaccio’, sino que siempre formuló transiciones inteligentes, con pases muy rápidos y desplazamientos de sus jugadores llegando arriba en poco tiempo. Pero la exhibición de Lamine frenó a los de Inzaghi, que dieron una demostración física ante un Barça que sacó el carácter que lo hace diferencial esta temporada. Esa fuerza mental que supera los momentos de bajón (también pasó en Sevilla).  El Barça mereció ganar. Tiró en nueve ocasiones entre los tres palos, mientras los italianos solo lo hicieron en tres ocasiones y lograron tres goles. Dos de ellos a balón parado. Con los dos del Madrid, son cuatro encajados en dos partidos. El sueño de la final está abierto. Es posible, pero el Barça deberá estudiar bien la vuelta, dejando claro que siempre se mantiene de pie, no se cae, pero marcando tres goles lo más normal es ganar el encuentro. Pero eso debió pensar también el Inter, que sacó un buen resultado, pero dejó todo abierto.

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