
El Barça necesitaba a Pedri
1Impreciones técnicas y de posición
El once azulgrana tenía un mensaje previo de su técnico: ojo, hay que salir a ganar para no sufrir en este estadio. El Barça es superior al Dortmund pero había que ver si dejando a Pedri en el banquillo el partido iba por el lado blaugrana. El conjunto de Kovac no pudo meter el sueño de remontada en área de Szczesny durante los cinco primeros minutos pero luego, sí. Y Pedri ya estuvo en mi mente cada cinco minutos hasta que entró en la segunda parte. Sin pelota el equipo de Flick presionaba por debajo del Borussia Dortmund pero lo más grave es que con ella estaba fallón. Controles defectuosos, perfiles desequilibrados y menos mal que con Cubarsí y De Jong sobre el césped había más fiabilidad técnica. El Barça no fluía; estaba incómodo y un penalti cometido por el meta blaugrana puso a Guirassy en los once metros. Ocurrió a los 10 minutos por mala posición de Koundé, habilitando, y el ‘panenkazo’ puso el Iduna Park en efervescencia. Pedri seguía calentando en mi cabeza.
Había que mostrar personalidad pero ayer ni Raphinha, ni Fermín y ni Jules Koundé aprovecharon las únicas ocasiones creadas en este primer acto. Hansi Flick estaba inquieto en la banda.
2. El Barça necesitaba a Pedri
Tenía claro que en este partido de vuelta el Dortmund iba a marcar algún gol porque Guirassy perdonó las dos que tuvo en Montjuïc y como goleador que es, repetir pifias me parecía improbable.
Estuvo donde debe estar un goleador, sobre todo en área azulgrana, pero lo que no vi venir fueron los fallos del Barça en ataque. Lamine no estaba fino, Raphinha se estaba ‘buscando’ y sólo Lewandowski producía inseguridad en la zaga de Anton, Bensebaini y Süle, los centrales de Kovac. Esperaba un duelo al gol en el encuentro pero todos los goles de la noche los acabó haciendo el Dortmund.
El equipo de Flick estaba como Raphinha, buscando su identidad, y ni el descanso sentó bien al Barça ayer. Tuvieron que esperar al juego de cambios para despejar dudas, en los blaugrana y el sueño en los del Muro Amarillo. Yo, sinceramente, estaba que me subía por la pared esperando a Pedri cuando, ¡zas!! el 2-0 subió al marcador gracias a un córner enviado al poste más alejado bien remachado por Guirassy situado en el otro de Szczesny. Tormenta en las gradas.
3. Inmediata mejoría pero regalo defensivo
Todo cambió cuando Pedri entró y cogió la pelota. De Jong ya podía repartírsela con el tinerfeño, ir a zonas que no había visitado en los minutos anteriores y, lo más importante, defensas y delanteros ya estaban en mejor sintonía. Control, dominio y el Barça al ataque para lograr el gol más importante de la noche: el de Bensebaini en propia puerta para disgusto monumental de su afición y del propio equipo. Estaba acuciado por el centro de Fermín y la llegada de Lewandowski y metió la pata.
No acabó el partido ahí porque en un mal despeje de Araujo otra vez Guirassy lo aprovechó. De vuelta a los dos goles de diferencia, minuto 76, pero con Cubarsí, Pedri y De Jong sobre el césped el Barça puso el segundo pie en semifinales. Si hay que perder un partido, el de ayer.