
Fuego cruzado
Cuando la política deportiva se eleva por encima de los terrenos de juego, malo. La presión que se está haciendo desde determinados medios en Madrid es tremenda. Empezó con Negreira, siguió con Olmo, ha llegado a Raphinha y por en medio ha habido un comunicado oficial contra los colegiados y un plantón a la UEFA por el Balón de Oro concedido a un jugador español. Todo es bastante insoportable y cuando el debate está más cerca de los tribunales que de las porterías se hace muchas veces ininteligible para el aficionado natural que está en esto para ver si gana su equipo en el campo, se emociona y pasa un buen momento en una vida cada vez más dura. Solo falta poner aranceles al fútbol.
En el fondo de todo cada cual defiende su territorio. La guerra gorda está entre Javier Tebas y el Gobierno y el presidente de la patronal y Florentino. Eso es de armamento pesado. Por en medio puede florecer cualquier cosa y se puede disparar indiscriminadamente. Tebas está respaldado por muchos clubs que lo han apoyado para ser presidente de LaLiga y se debe, fundamentalmente, a ellos. Casi siempre ha gobernado a espaldas de Madrid y Barça, también porque ambos no han querido acercarse. Tiene mucha presión de clubs potentes del campeonato y querellas de Florentino sobrevolando. Y un enfrentamiento con el Gobierno indisimulable. Pero, por otra parte, ha conseguido que Liga y Federación (ya sin Rubiales) no se estén tirando de los pelos para tratar de unificar el fútbol con lo que considera la amenaza de la Superliga.
El Barça, en bastantes ocasiones, se encuentra en un fuego cruzado y reacciona, lógicamente, defendiendo sus intereses con la contundencia necesaria. En el caso de Olmo y Pau Víctor, el CSD ha sido muy claro y la legislación ha dejado claro de forma diáfana que pueden jugar. Eso es lo que marca la ley ahora y es lo que debería respetarse, por encima de deseos, opiniones e intereses. Dejar los despachos a un lado y poner el foco en los terrenos de juego. Si no, sí que se va a echar al aficionado de la verdadera pasión de este sensacional deporte que aún se mantiene a flote inexplicablemente con tanto lío.