Desconcierto

El mundo del fútbol es desconcertante hasta límites insospechados. Esta semana hemos asistido a un despropósito (uno más) de la Federación Catalana de Fútbol con la celebración de la semifinal de la Copa Catalunya entre el Barça y el Espanyol. Pero no eran ni los primeros equipos, ni los reservas, y en el caso del Barça, ni siquiera el Barça Atlètic. El Espanyol pasa merecidamente a la final con manita a los azulgrana. Nada que decir en este sentido. Pero el prestigio de esta Copa Catalunya donde en otros momentos se habían podido ver a los mejores jugadores de los principales equipos, si no todos al menos un buen número para hacer equipos competitivos, queda profundamente tocado.

Esta reflexión nos lleva automáticamente al tradicional partido de la selección catalana, que ha seguido un proceso similar. De enfrentarse a selecciones potentes como Brasil, Argentina, Colombia, Chile y unas cuantas más, o incluso a la selección de Euskadi en una serie de partidos que fueron interesantes, a celebrar partidos que ya no son ni una pachanga y que apenas llenan estadios de equipos de 2ª RFEF, cuando veníamos de llenar el Camp Nou.

Y el desconcierto se multiplica cuando vemos que la decisión del juez único del Comité de Competición obliga a jugar al Barça-Osasuna aplazado el próximo jueves 27, cuando ninguno de los dos equipos lo quería, o el virus FIFA empieza a pasar factura en uno de los parones, por partidos de selecciones, más irracionales del fútbol internacional. Y aunque parezca que todo es culpa de Tebas y de Louzán o antes de Rubiales, que lo es, siempre hay que preguntarse, y ¿quién ha puesto a estos señores?, ¿quién les votó? La respuesta, ¡desconcertante!

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