
Tiempos difíciles para el incombustible Cubells
Cerca de cumplirse 22 años de la primera elección de Joan Laporta como presidente del Barça el 15 de junio del 2003, únicamente dos son los directivos que todavía le acompañan de aquella junta: Josep Cubells y Alfons ‘Tito’ Castro. El primero es secretario de la junta y presidente de la sección de baloncesto y el segundo es el actual vocal responsable del área de seguridad. Cabe decir que la procedencia de los integrantes de la candidatura ganadora era de cuatro núcleos diferentes del complejo entorno barcelonista. Laporta encabezaba el denominado grupo de ‘els elefantons’, que estaba integrado por ex miembros del ‘Elefant Blau’, la plataforma opositora a Josep Lluís Núñez. Después estaban ‘els rosellons’, liderados por Sandro Rosell, experto en marketing deportivo. Ferran Soriano y Marc Ingla eran las caras visibles de los ‘clusters’, como expertos del sector de las nuevas tecnologías. Y el circulo se cerraba con los ‘pinyalons’, aglutinados por Toni Rovira, que daban identidad política por su ideología nacionalista, que no escondía sus aspiraciones independentista. Este era el caso de Cubells, un joven abogado, con bufete propio, de 38 años, hijo de una familia acomodada de Sarrià y que por aquel entonces asistía como miembro de MDT (‘Moviment en Defensa de la Terra’) a las ofrendas florales del 10 de septiembre en el Fossar de les Moreres, punto de encuentro del independentismo más radical.
Con estos antecedentes, Cubells fue designado como el directivo que se encargaba de la gestión de las secciones no profesionales del club, aunque por su pasado como jugador del Sant Cugat hubiera preferido ser nominado para el baloncesto. Una responsabilidad que le fue otorgada a Josep Maria Bartomeu, también ex jugador, entre otros equipos del Espanyol. Sin embargo, no pasaría mucho tiempo en hacer realidad sus aspiraciones, porque con el estallido de la primera crisis directiva del laportismo, el basket quedó vacante por la marcha de todo el sector rosellista y Cubells fue designado como nuevo mandatario de la sección estrella del Palau. Fueron aquellas cuatro temporadas de oro para el baloncesto blaugrana, con la conquista de la segunda Euroliga en París 2010 y tres títulos de Liga ACB. Avalado por estos éxitos, Cubells se convertiría en uno de los directivos de mayor confianza de Laporta, que le sumó también las funciones de secretario de la junta.
Todo ello hizo que en el 2021 fuera nuevamente reclamado por Jan para formar parte de la candidatura que lo devolvería nuevamente a presidir el club. Pero las circunstancias no eran las mismas que en la ocasión anterior, porque hubo que hacer frente a una ruinosa herencia económica, con drásticos recortes. Por los altos contratos de sus estrellas y entrenador, el baloncesto fue de los más afectados con una reducción de una cuarta parte del presupuesto, que comportó el adiós de personajes carismáticos como Mirotic y Jasikevicius, que salieron por la puerta trasera del Palau.
Los siguientes proyectos han resultado un verdadero fiasco y el Barça ya no forma parte de la élite de la Euroliga y ni tan siquiera de la ACB. La apuesta por Roger Grimau no funcionó y fue cesado al acabar la primera temporada y Joan Peñarroya quizás no alcance a completar la segunda. El lamentable simulacro de retorno de Thomas Heurtel puso a Cubells al descubierto frente a Laporta, que lo desautorizó. Y a pesar de ello no se ha retractado de la reivindicación de querer cobrar un sueldo como directivo por las muchas horas que se han de dedicar al club. Quizás tenga razón, pero no es la hora, ni el momento. Aunque quizás sería la mejor manera de ahuyentar sospechas por el pago de comisiones de difícil justificación...