De mal en peor

Hacia el final del partido ante el Borussia de Dortmund, Jules Koundé y un delantero del equipo alemán disputaron un balón que el juez de línea determinó había salido del terreno de juego y el Barça recuperó la pelota, para encaminarse a un importante triunfo en Champions. Las imágenes de televisión no pudieron ser más expresivas, Hansi Flick bromeando con el juez de banda, el francés Cyril Mugnier, y ambos sonriendo amistosamente.

En Sevilla, unos días antes, cuando Flick realizó un gesto de contrariedad por el penalti señalado a su equipo ante el Betis fue expulsado sin más miramientos. “No le dije nada, absolutamente nada al árbitro, fue una reacción a mí mismo en la que me quejaba de la tardanza en tomar la decisión”, dijo Flick al terminar el partido. Las imágenes de DAZN muestran que se quejó, efectivamente, pero en ningún caso le falto el respeto a nadie.

Yo me creo a Flick. Y creo también que el árbitro, Alejandro Muñiz Ruiz, se equivocó y su expulsión habrá que colocarla en la larga lista errores arbitrales que sufre el fútbol español. Esta situación no es nueva, es un mal endémico, una vergüenza a la que habrá que poner algún día punto final.

En el acta del Betis-Barça, el árbitro escribió que el técnico azulgrana fue expulsado “por salir del área técnica gritando y gesticulando”. Durante el partido, la extrema violencia del jugador bético Chimy Ávila no fue sancionada con ninguna tarjeta.

El problema arbitral va en aumento y en 
algún momento habrá que buscar soluciones

Las dos varas de medir que sufre el FC Barcelona partido a partido es ya un tema que viene de lejos. ¿Recuerdan el gol de Lamine Yamal en el Bernabéu con las cámaras de línea apagadas… o el penalti señalado a Endrick hace unas semanas después de que el balón saliera del terreno de juego y el jugador cayera en el interior del área después de una prolongada falta del defensor del Espanyol a seis metros del área de castigo… o los aspavientos de Vinicius Jr. en el Bernabéu durante un cambio, arremetiendo contra el juez de línea y el cuarto árbitro…? No le pasó nada, y allí sí que no hubo duda de que el jugador gritó, gesticuló y se mofó del cuadro arbitral. No le pasó nada. Jude Bellingham insultó gravemente en inglés al árbitro José Luis Munuera Montero hace unas semanas y tampoco le pasó nada. “Eres un pedazo de m*****”, le dijo al colegiado… Nadie intervino tampoco de oficio.

El Barça apelará la expulsión de Flick, y veremos que determina el órgano disciplinario de la Real Federación Española de Futbol. No creo que le levanten la sanción, y seguramente tendrá que ver los dos próximos partidos, contra el Leganés y el Atlético de Madrid, desde la grada.

El tema de los árbitros ya roza el esperpento. No hay jornada en la que no haya un escándalo. La lista de casos irregulares es interminable. Creo que el FC Barcelona debería empezar a comparar decisiones arbitrales en sus redes sociales. Alguien ha de poner freno a esta situación.

La incesante polémica arbitral coincide ahora con la sorprendente acción judicial emprendida por el Gimnàstic de Tarragona contra un árbitro. Efectivamente el Nàstic ha acusado al colegiado Eder Mallo de “corrupción en el deporte y falsificación de documentación oficial” en un partido en el playoff de ascenso contra el Málaga. El Comité Técnico de Árbitros se ha solidarizado con Eder Mallo, pero veremos en que acaba este conflicto que enreda aún más la mala imagen del arbitraje español.

El fútbol español se merece otro tipo de arbitrajes, y en este tema vamos de mal en peor.

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