El corazón en un puño

Y es que en cada convocatoria de jugadores internacionales sufrimos. Esta vez, de momento y toquemos madera para que no vaya a más, ha caído Fermín, y tanto Lamine Yamal como Lewandowski nos han dado un susto importante. La enfermería del Barça ya está muy llena, y a estas alturas de la temporada la cosa es preocupante.

Evidentemente que no es un problema sólo del Barça, es un problema generalizado en el que la FIFA y la UEFA tienen mucha responsabilidad. Y si a esto se le añade la improvisación permanente que define todas y cada una de las acciones de la Federación Española de Fútbol, la sensación de desprotección, especialmente de los jugadores, es muy alta.

La temporada ya ha empezado y pese a esta interrupción, lo cierto es que el balance es positivo: cuatro victorias de cuatro partidos, un juego que empieza a ser brillante, varios debuts de jóvenes prometedores que ya son una realidad, la sensación de una mejora evidente en lo físico, algunas estrellas del equipo más entonadas, un buen fichaje, este sí, de rendimiento inmediato, son aspectos muy positivos de este inicio. Y todo esto a pesar de la incertidumbre vivida este verano con los fichajes, las bajas, la norma 1:1 y la economía que pesa como una losa sobre el universo azulgrana. 

Sin embargo, siempre existe el riesgo de que el árbol no nos deje ver el bosque. Que entre el balón, que se ganen partidos es lo que toca, y no por eso debemos obviar las angustias y las inquietudes, en múltiples formatos, que amenazan al Barça. Es más, precisamente porque la cosa ha empezado bien, deberían eliminarse de la ecuación tantas cosas que, en estos momentos, nos tienen en vilo.

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