Cazatalentos

No es difícil detectar en los campos de fútbol más recónditos a hombres que acuden con bloc y bolígrafo, tomando notas y poniendo el ojo sobre jugadores prometedores de corta edad. Los cazatalentos del fútbol han existido siempre. Son personajes vocacionales que sacrifican el tiempo con su familia y son los primeros en percibir el talento. Así ha sido en el Barça a lo largo de casi 125 años, un club que rastreó partidos callejeros y las explanadas de extrarradio en las primeras épocas y luego exploró el territorio hasta alcanzar una marca mundial conocida como La Masia. Lamine Yamal es una de sus últimas maravillas. Un poco de historia:

1.Alcántara, Piera y las pruebas callejeras. Se dice que Joan Gamper fue el primer ‘scouting’ del club. El fundador del Barça recogía información en los tiempos de asentamiento del fútbol y designó a Udo Steimberg como el primer director técnico. El rastreo y los contactos de Gamper lo llevaron a convencer a dos goleadores, el escocés George Patullo y a Paulino Alcántara. El delantero de origen filipino entró de infantil y em 1912 con 15 años debutó en el campo de la calle Industria en el Campeonato de Catalunya. Pese a su figura escuálida y ser un jugador de banda marcó tres goles, cifra que repitió en los dos siguientes partidos, lo que significó el inicio del primer ídolo popular que tuvo el Barça.

Desde el barrio de Les Corts no paraban de llegar comentarios elogiosos que ensalzaban a un jugador del Centre d’Esports Sants. Se llamaba Vicens Piera Pañella, ‘Vicentet’ en los alrededores de la calle Galileo o ‘el noi de Can Bruixa’, la antigua ‘casa pairal’ familiar. El vocerío llegó hasta Gamper y, aprovechando que el primer equipo jugaba en Irún por el Campeonato de España, con 17 años se le organizó un amistoso contra el Arenas en la calle Industria. Corría 1920 y en el seno del Barça sus técnicos sentían curiosidad por comprobar las alabanzas que recibía ‘Vicentet’. Así fue. Victoria 3-1 y dos goles del minucioso extremo que, del equipo de reservas azulgrana al que denominaban Penya Germanor, pasó de inmediato al primer equipo.

El ‘noi de Can Bruixa’ fue una de las estrellas centrales del llamado ‘Barça de la Edad de Oro’ que contaba con Samitier, Alcántara, Sagi, Torralba y Sancho. Con motivo de su primera internacionalidad Lluís Sabaté, Mossén Lletuga, el cura culé, fue el encargado de entregarle una valiosa sortija con el escudo del Barça. En 1933, Piera abandonó el club.

A inicios de verano, el FC Barcelona solía publicar en la prensa las fechas importantes de sus partidos y otras novedades. En 1922, Mundo Deportivo informaba sobre ‘El concurso de equipos callejeros del FC Barcelona’. La iniciativa “para avivar más el entusiasmo por el fútbol en nuestra ciudad” tuvo un aluvión de inscripciones de equipos callejeros.

El torneo estaba dirigido a jugadores de 12 a 17 años no federados y se disputó por eliminatorias en la calle Industria. El retraso en llegar tarde suponía la expulsión. Los premios consistían en once medallas de plata para el ganador y once de bronce para el subcampeón. La iniciativa ofrecía a los técnicos del Barça la posibilidad de evaluar futuros talentos para nutrir los equipos.

2.Josep Boter, el desconocido. Nacido en l’Hospitalet de Llobregat en 1903, Boter, jugador modesto, estuvo presente en todas las fundaciones de clubs del barrio Centre en los años 20 y 30 encargándose de los fichajes y las cuentas, explica Enric Gil Meseguer en su libro ‘Història social de l’esport a l’Hospitalet’. Boter multiplicó y amplificó esa tarea a todos los niveles en el Barça, donde entró de la mano del doctor Solé i Julià, presidente de la gestora después de la guerra.

Mientras Ramon Llorens se encargaba de la parte técnica, Boter se responsabilizó de las plantillas de infantiles, juveniles y aficionados. Era capaz de ver cinco o seis partidos el fin de semana y se asegura que llegó a ser el responsable del fichaje de un centenar de jugadores apoyándose en una vasta red de ojeadores que él mismo desarrolló por toda España. Su figura elegante era conocida en todos los campos. Biosca, Segarra, Seguer, Manchón, Bosch, Vergés, Fuste, Sadurní, Eladio, Rifé y un jovencísimo Rexach se encuentran ente sus ‘descubrimientos’. Traspasó a su sucesor Oriol Tort todos los secretos de su ingente trabajo.

3.Oriol Tort, humildad y visión. Mientras los niños comían en la vieja Masia de Can Plana, Tort les entretenía contando historias fantasiosas de personajes inverosímiles. Después volvía a su pequeño despacho en el piso superior del Palau de Gel que compartía con Martínez Vilaseca, personaje también vital. Sutil para detectar el talento y para convencer a los padres con una enseñanza integral para sus hijos, Tort, consolidó el proyecto más ambicioso que ha llenado de orgullo a los culés: la escuela Barça.

4.Messi, nervioso. Leo ha confesado que el día de su prueba en el Barça ante Rexach, Migueli y Rifé pasó los mayores nervios de su vida. Era el año 2002, último día de su estancia en Barcelona. Le bastaron unos minutos y Rexach dijo: ”Hay que ficharlo ya. o nos arrepentiremos toda la vida si no lo hacemos”. Josep Maria Minguella corrió con los gastos de la estancia tras desplegar con eficiencia todos sus contactos en Argentina.

Hoy los emporios de representación y sofisticadas academias van a la caza de los chavales, en otro salto hacia atrás de la ambiciosa industria del fútbol. Les monitorizan, les hacen videos preciosos y entran en la cadena de su catálogo de productos. Sin dudarlo, La Masia es el mayor tesoro del Barça en 125 años.

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