El paso de Ousmane Dembélé (27 años) por el FC Barcelona estuvo cargado de luces y sombras, más oscuridad que claridad, pero justo cuando parecía que el francés podía ser importante de una vez por todas y se podía consolidar con Xavi Hernández, decidió salir del club azulgrana por la puerta de atrás. No sin antes protagonizar una telenovela con su renovación, demostrar su amor por el club, echarse para atrás, hacer que le pitara todo el Camp Nou, reconciliarse con la afición y, finalmente, hacer explotar la bomba el año pasado en Estados Unidos. Todo ello envuelto en un auténtico misticismo del que, seguramente, ni el propio Ousmane es consciente.
Como si fueran casos paralelos, el caso Dembélé, al igual que el de Neymar, estalló en la pretemporada de Estados Unidos. Ese verano salieron vídeos del propio Ousmane confesando que prefería ganar una Champions como culé antes que repetir Mundial y el francés mostró su amor al Barça en sus redes en repetidas ocasiones, un afecto que parece que se diluyó tras una oferta del PSG.
Su salida no pudo ser de otra forma, indescifrable, al igual que lo fue él tanto dentro como fuera del campo, con la anecdótica boda con su mujer, de la que nadie de la plantilla había sabido nunca. RMC adelantó a finales de julio un supuesto interés del PSG en pagar la cláusula de rescisión de 50 millones, mientras que Dembélé se mostraba desacomplejado en los dos primeros amistosos, como si con él no fuera la cosa, desde el Barça se desligaban de esta idea categorizando al extremo de intransferible y asegurando que él se quería quedar, no fue así. En un abrir y cerrar de ojos su idea cambió y Luis Enrique le convenció para firmar por el mismo club que su amigo Mbappé.
Dembélé, celebrando su último gol con la camiseta del Barça
A inicios de agosto y tras unos días con un sinfín de rumores, un Xavi decepcionado confirmaba la marcha de Ousmane tras el último partido de la gira americana contra el Milan: "Un poco decepcionado sí estoy. No podemos competir con lo que le ofrece el PSG. Ha sido muy simple y muy directo. Una cuestión personal de él", destacó. Dembélé, tal como dice el dicho, dejó al Barça con 'dos sillas y sentado en el suelo', una marcha inesperada que trastocó la planificación deportiva. ¿Su último servicio para el club catalán? Marcarle al eterno rival, como también hizo Neymar.
No todo fue malo, ya que el Barça ha encontrado oro tras su marcha. Xavi Hernández apostó por un jovencísimo Lamine Yamal que está maravillando al mundo tras solo una temporada en la élite. También llegó cedido Joao Félix, que no acabó de cuajar del todo.
Lejos queda también su representante, Moussa Sissoko, un nombre del que se acordarán todos los aficionados azulgranas y, sobre todo, Mateu Alemany, que acabó 'harto' de los continuos tira y aflojas que conllevaban cualquier negociación que estuviera de por medio Dembélé. Recordado también el comunicado del propio ya ex ejecutivo culé destacando en enero de 2022 que Dembélé no jugaría más en lo que restaba de curso porque no "estaba comprometido con el proyecto". Finalmente Xavi le hizo jugar y gracias a la insistencia del egarense el Barça pudo 'rascar' algo por un Dembélé que firmó su renovación a última hora (nada raro en 'Ous).
El francés celebró los dos tantos ante los azulgranas
La eliminatoria de Champions, la última 'apuñalada'
Esta 'apuñalada' no fue lo último que tenía reservado Ousmane para los culés. Abril de 2024 y el sorteo enfrenta a Barça contra PSG. El francés llegaba a esa eliminatoria con un gol en nueve meses, contra el Barça metió dos y fue clave para el pase del equipo de Luis Enrique. Para el recuerdo, y la rabia, de los culés también quedará la imagen del ex del Dormund sonriendo en el banquillo del Estadi Olímpic tras la remontada de los parisinos. Su amor por el Barça también desapareció en esos cuartos de final, cuando celebró con rabia los dos tantos.
Sea como sea todo hace indicar que lo mejor para ambos ha sido que se separasen sus caminos. La tóxica relación finalizó hace justo un año, el pasado 12 de agosto, y ni el Barça se acuerda de Dembélé, ni Dembélé del Barça. Se pagó una millonada, se confió en él después de muchas lesiones, hubo una ruptura, una reconciliación y finalmente se dio la separación definitiva. De tanto regar una flor se acaba muriendo.


