Oriol Romeu está a la expectativa de los planes de Hansi Flick. El centrocampista del Barça quiere saber qué rol le tiene reservado para tomar una decisión sobre su futuro. Con 32 años y dos más de contrato con el club azulgrana, el jugador ha subrayado en el programa 'L'Eclipsi' (3Cat) de Roger Escapa que ha resultado una temporada realmente dura
El centrocampista ha admitido que se ha preguntado "muchas veces" por el cambio del Girona al Barça, si lo volvería a hacer. "La respuesta es que sí. He tomado muchas decisiones y raramente volvería atrás y haría algo diferente. Cuando me vino el Barça estaba en un momento bueno con posibilidades de hacer algo importante... Volvería a hacer lo mismo. Después aprendes", ha comentado con sinceridad.
La temporada, sin embargo, no ha salido como esperaba. ¿Qué ha fallado? “El aspecto físico no es lo que me hubiera gustado y en el aspecto mental no he reaccionado como quería a los errores o las actuaciones individuales". ¿Te has comido el coco?, le han preguntado. "Sí, para bien y para mal. He sobrepasado un poco los pensamientos y le he dado demasiadas vueltas a la cabeza, más de las necesarias", ha afirmado Oriol Romeu.
El nombre de Sergio Busquets ha pesado mucho y ha tenido su incidencia. “Valoro mucho lo que ha hecho Busquets pero no vine con la intención de suplirle o de jugar a su nivel. Me exigía yo más a mí mismo de lo que decían fuera”. Y se cuestionaba si estaba a la altura. "Es el síndrome del impostor. Sí, me decía si no valgo para esto. Ya me lo decía en años anteriores. Hay épocas en que todo va más suelto y puedes acallar estos pensamientos negativos y este año me ha costado mas".
Ha pasado de titular a suplente. De estar en el campo a estar en el banquillo. "En el campo, la adrenalina es más alta y si perdía un partido no podía dormir. En el banquillo, intentaba situarme dentro mentalmente, como si estuviera en el campo, para cuando tuviese que entrar estar preparado porque dentro todo va a una velocidad descomunal".
El futuro, su futuro, está por decidir. "No sé dónde me veo. Lo que sé es que con 27 años pensaba que a los 32 o 33, me retiraría, pero sí que es verdad que ahora he encontrado rutinas que me han ayudado mucho y espero aguantar mucho más".
En el vestuario del Barça no se habla de nóminas y de salarios. "Conviviendo con jugadores, es la que menos se habla. Lo importante son los goles y ganar. Cuando juegas bien es cuando duermes mejor. Muchos jugadores acaban arruinados porque les falta asesoramiento económico. Hoy en día los jugadores están más preparados”

