El doble discurso de Xavi

El doble discurso de Xavi

No hubo otro centrocampista como Xavi, "capaz de marcar el ritmo de juego de los veintidós futbolistas que estamos en el campo" tal como lo definió a la perfección Joseba Etxeberria por cómo definía los tiempos del partido el "máquina". Pero por desgracia suya, la leyenda del futbolista no la pudo repetir en el banquillo como entrenador, en gran parte por el difícil momento que le tocó vivir por la grave crisis económica que vive el club, a pesar de los cerca de 300 millones de euros que le invirtieron en fichajes de discutible rendimiento. Llegó con todo el crédito de quien estaba señalado para ser un salvador. Pero la escasa brillantez del juego que ha desplegado el Barça en las dos temporadas y medio en el banquillo lo convirtieron en un técnico discutido por el tóxico entorno barcelonista. 

Pero lejos de hacer autocrítica, Xavi se encerró bajo una realidad virtual, en la que veía enemigos por todas partes, especialmente entre los medios de comunicación, que lo habían recibido con una alfombra roja.

De poco le sirvió ganar una Liga, a la que renunció muy rápidamente el Real Madrid, y una Supercopa contra los blancos, porque no fue capaz de sacarle provecho a lo que había definido como un 'plantillón', a pesar de no haberle fichado los refuerzos deseados (Zubimendi y Bernardo Silva). Superado por las críticas que se generaba su figura y tras dos humillantes derrotas como local ante Girona y Villarreal. Cuando se debatía su destitución, logró convencer a Laporta con una dimisión diferida a final de temporada. Aceptada por ser quien era, como reconoció el presidente. A partir de ahí nos quiso convencer que la reacción de unos futbolistas señalados por el adiós del 'mister' era la causa de la mejora de resultados, junto la rutilante aparición en el primer equipo de dos menores de edad como Cubarsí y Lamine, hicieron crecer la ilusión del barcelonismo que se desvaneció con el batacazo de la eliminación contra el PSG y un nuevo atraco arbitral en el Bernabéu. Todo ello no escondía la desconfianza que provocaba su trabajo en el día a día de unos entrenamientos faltos de intensidad, entre los componentes de la dirección deportiva, con la excepción del benevolente vicepresidente, Yuste, que se quedó solo en su defensa. Ante este déficit en la preparación, la mayoría de jugadores decidieron trabajar las tardes en solitario bajo la tutela de 'personal trainer'.

Con la decisión de tomarle la palabra de aceptarle la dimisión empeñada a final de temporada, Xavi acude la noche del sushi a casa del presidente dispuesto a cambiar de opinión para poder cumplir el año que le resta de contrato y entre emotivos abrazos, más alguna que otra lágrima, logra convencer a Jan, para continuar, bajo una promesa solemne "la de creer ciegamente en el potencial de la plantilla". Se le hacen diversos requerimientos, como el de restarle cierto protagonismo a su hermano Òscar en la toma de decisiones durante de los partidos.

Sin embargo, la derrota en Montilivi por4-2 contra el Girona, con lección táctica de Michel en la media hora final, hace que Xavi vuelva a desmarcarse del potencial de sus futbolistas, en los que ya no cree tan ciegamente cuando propone, entre otras vacas sagradas de Araujo, Cancelo, Gündogan, Lewandowski, Joao Félix, Raphinha, Ferran y pone en duda la continuidad de Pedri, por sus continuas lesiones. Ante este arrebato, Laporta se siente engañado por el doble discurso que utiliza Xavi, quien da un paso más en su victimismo cuando en la rueda prensa previa al partido de Almería ponga en entredicho que vayan a llegar los refuerzos deseados por falta de dinero para ficharlos.

Hasta que los partidarios de la destitución, a los que se suma Echevarría, uno de sus grandes defensores, convencen a un Laporta indignado para que lo destituya. Basté y Rico destapan la noticia en RAC1 y Jan se niega a recibir al entrenador, con el pretexto de guardar reposo por prescripción facultativa. A Jan y a sus directivos se les acusa de ningunear a leyendas como Messi, Koeman y Xavi. Algo que molesta y mucho a todo un mitómano como Jan, que el viernes, tras ser descubierta la llamada de Deco y Bojan desde Londres Flick, se presenta en la Ciudad Deportiva para acabar la agonía del entrenador, que por ser quien es y a pesar de los errores, no se merecía un tan cruel. 

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