El Madrid nos dio un baño de realidad, demostrando que hoy por hoy, el Barça está un peldaño por debajo de los equipos competitivos. Lo está en lo táctico y en la físico. Ni vamos con tanta intensidad como los rivales, ni el equipo demuestra estar bien asentado sobre el terreno de juego.
La mala política de fichajes ha llevado a devaluar la plantilla. Hoy podemos decir que con Dembélé y Busquets éramos mejores que con los portugueses, o que Ferran y Raphinha son peores que Griezmann y Memphis. La situación es complicada y más que vivir en Matrix o interpretar Los amigos de Jan, deberíamos hacer un reset. Esta palabra a la que apeló Xavi, no debe equivaler a cambiarlo todo para que todo siga igual. El ideal lampedusiano, no nos vale. Si de verdad se quiere invertir la dinámica, hay que darle un vuelco radical al equipo y a la estrategia. En el campo, solidificar la defensa, intensificar los entrenos y tomar decisiones tácticas como adelantar a Gündogan, darle el mando a De Jong y prescindir de quienes no aportan. Xavi debe hacer un reset y emplear mano dura con una plantilla apoltronada. Tampoco iría mal aprender a leer los partidos. Salirle al Madrid con la defensa adelantada, dando espacio para la carrera a Vinícius y Rodrygo, es un error infantil.
Pero no toda la responsabilidad es de Xavi. A día de hoy, el club es un reflejo de su máximo dirigente. No hay muchas ideas y la cosa va más de vivir bien que de competir. Por eso, el reset debe de ser a todos los niveles. Sólo así se podrá aspirar a cambiar una realidad acomodada y desconcertante.