Neymar sigue siendo desde 2017 el fichaje más caro del fútbol (220 millones). Le siguen Mbappé (180), Coutinho (135), Dembélé (130) y en quinto lugar del ranking está Joao Félix (127,20). El Atlético de Madrid apostó por ‘O menino de Ouro’ pagando la locura de 127,20 millones por un chico de 19 años que exhibió un gran talento en el Benfica durante una temporada. Con demasiada alegría se le comparó a Cristiano.
Joao Félix busca hoy la tierra prometida en un Barça que no está para esperar a nadie. El equipo de Xavi vive días complicados y, más que nunca, necesita de los jugadores con personalidad. A los más jóvenes parece que les afecta negativamente leer la prensa y los que deben interpretar en el campo al entrenador no andan muy centrados. Gündogan ha decidido, dicen, dejar las arengas martirizantes para otra ocasión y hacer mutis tras la pérdida que ocasionó el gol del alavesista Samu en los vestuarios.
Entre los que se ha tragado el naufragio azulgrana está Joao Félix. El jugador que lució elegancia, estilo y rebeldía en los primeros partidos tampoco se ha salvado del estancamiento general. Una vez disputado un tercio de la Liga solamente ha marcado un gol en 10 partidos y ha dado tres asistencias (3 goles y 4 asistencias en 14 partidos en total). En Champions le marcó dos goles al Amberes, el partido que se suele poner como ejemplo de eficacia y buen juego para calmar la ansiedad (5-0). Estos días de furia son propicios para empezar a discutir la capacidad resolutiva del extremo de Viseu como jugador referencial.
Tampoco faltan los defensores que protegen al portugués bajo la justificación de que nunca fue un delantero que marcó muchos goles (no ha pasado de 10): sus capacidades de mediapunta para maniobrar por los pasillo interiores y dar el último pase son, apuntan, excepcionales.
Puede ser. Todo es opinable. Pero un delantero, sea un obrero como Clares, que esperaba el pase de Cruyff en el punto de penalti; o Pedro, que vuelve a llamar a la puerta de Xavi; o un vikingo escandinavo como Larsson que saqueaba las catedrales del fútbol, el buen delantero, debe aportar su cuota de goles. Sí, Joao es distinto y de haber entrado sus tres tiros al poste quizá las cosas se verían de otra manera.
Joao Félix no está en el Barça de ‘erasmus’ sino para reconciliarse con el mercado, echar raíces en el ‘club de sus sueños’ y demostrar a todos (a Simeone preferentemente) que tiene un traje de ‘Armani’ guardado en el armario para una próxima gala del Balón de Oro. Laporta es su padrino y le vistió de blaugrana a solicitud de Jorge Mendes para arreglar una situación embarazosa: una ganga de cesión llovida de las alturas con la opción preferente de ficharlo o de devolverlo al redil colchonero, si no cumple con las expectativas.
Hoy, el extremo portugués intenta resituarse en el equipo después de cuatro años de encontronazos y un exilio en el Chelsea que agrandaron su incompatibilidad con Simeone, recién renovado hasta 2027.
El Atlético juega a no devaluar a su futbolista y querrá resarcirse de un negocio ruinoso: deberá negociar con un club que está en los huesos o pensar en una venta jugosa si el ‘menino’ regresa. De ahí los recientes elogios del Cholo y de Enrique Cerezo sobre su paso por el Barça. Deco, el jefe del fútbol blaugrana, tampoco escamotea alabanzas (en RAC1) y lanzó el órdago de que el club quiere quedárselo (junto a Cancelo) lo que debe interpretarse como un cariñoso pronunciamiento para respaldar su trabajo y mantenerlo animado. “Cómo lo haremos? Ya veremos son discusiones para más adelante”, dejó caer como un ‘hasta luego’.
El valor de mercado de Joao ha bajado hasta los 50 millones, mientras que el Barça cifra la operación de Cancelo sobre los 24 millones, a falta de la última palabra del City.
Simeone ya no quiere ser el ‘eterno’ tercero. Para su nueva revolución excluyó al portugués. El ‘Cholo’ fue afilado con Joao Félix esta semana (Cadena Ser) acusando al portugués poco menos que de inadaptado. “Es como si yo vengo de Argentina a España y quiero vivir como en Argentina”, le atizó a su expupilo para afearle su conducta en los últimos días con gestos y caritas para forzar su salida del Metropolitano.
Ciertamente es la hora del entrenador ante los próximos partidos (Rayo, Porto, Atlético y Girona) pero también lo es de los veteranos y de los que fueron anunciados como figuras. En favor de Joao Félix hay que admitir que sacrificó su millonaria ficha para perder de vista a Simeone, una cantidad que el Barça le readaptó a sus urgencias tras pasar por los controles del ‘fair play’.
“¡Manolo, marca ya!” es una frase antológica de Johan Cruyff que presuntamente dirigió al delantero Manolo Clares. Fue en un Barça-Málaga de la temporada 1976-77 durante una desastrosa actuación de Melero Guaza, que, tras varios lances que perjudicaron a los blaugrana, originó una tangana de época. El colegiado expulsó a Cruyff en el tumulto el entender que le dijo “hijo de puta”. Johan lo negó alegando que había dicho “¡Manolo, marca ya¡”. Muchos años después el delantero madrileño no desmintió el encanto de la leyenda dando la razón al holandés.
Vintage / 1988
Cruyff a Onésimo: “Tienes 25’, si no
resuelves te cambio”
Onésimo Sánchez llegó al Barça con 21 años en 1988 de la mano de Cruyff. Cantatore y Azkargorta fueron sus mentores hasta que el Barça se interpuso en su camino. Sus regates en corto y culebreos habían dado mucho que hablar en Zorrilla y Johan pensó en el extremo para romper defensas con su cintura. Onésimo fue casi un jugador del filial de Segunda B al que Johan llamaba para rellenar en sus entrenamientos. Su momento llegó cuando los culés estaban con el agua en el cuello en la Recopa con 2-0 del Anderlecht en la ida de octavos. Cruyff le citó al descanso con 0-0 para quemar el último cartucho: “Onésimo, tienes 25´, si no resuelves te cambio por Alexanco”. Valverde salió del campo y entró el pucelano para revolucionar el partido. A los 11 minutos, Julio Salinas marcó con una genial asistencia suya y Txki Begiristain igualó la eliminatoria. El Camp Nou vibró con el juego serpenteante de Onésimo, pero Van der Linden dio el pase a los belgas con el 2-1. El Valladolid pidió 125 millones de pesetas al preguntar el Barça por su precio.