En una jornada de Champions donde tantas jóvenes estrellas marcaron los goles y las diferencias, la Lazio ganó en Escocia gracias a un gol de Pedro. El delantero saltó al campo a pocos minutos del final y, en el 95, logró algo imposible: enmudecer el Celtic Park. A los 36 años, ocho temporadas después de dejar al Barça, sigue con el olfato para estar en el lugar adecuado en el momento oportuno.
Esa era una de las calidades básicas de un futbolista siempre generoso en el esfuerzo. De la mano de Rijkaaard llegó como Pedrito al primer equipo y se convirtió en imparable Pedro con Guardiola, hasta ser pieza fundamental para lograr tres Champions con el Barça. Sin embargo, como la vida va muy deprisa y el fútbol es un túrmix que lo acelera todo, la casualidad ha querido que al Barça haya llegado otro jugador canario, llamado Pedri, que se ha ganado el corazón de los culés, con su entrega y con su talento superdotado de ‘Golden Boy’.
Por ahora, en su palmarés, está una primera Liga, una Copa y una Supercopa. Vendrán muchos títulos más. Los barcelonistas tienen tanto a Pedri en la boca que, al oír hablar de Pedro, ahora parece un nombre muy lejano.
Hace pocas semanas le pregunté a un joven socio del Barça si sabía quién era Pedro Rodríguez. Y me respondió sin dudarlo: “El guardia urbano asesinado por Rosa Peral y su amante”. Maldita coincidencia. Para los culés y con el debido respeto a la memoria del policía, Pedro Rodríguez siempre será el campeón de las tres Champions, el autor del primer tanto en Wembley, el crack que metió el segundo en la ‘manita’ al Madrid de Mourinho. No le olvidaremos jamás.
